Said imparte sus clases en Beni Hadifa, a
46 kilómetros de Alhucemas.
Es un pequeño pueblo de apenas 2000 habitantes, en una zona rural .
La escuela en la que trabaja es un complejo de edificaciones de una
sola planta que dibuja un cuadrado. El patio de recreo ocupa el
área, y no está totalmente asfaltado. Los servicios compartidos
también se ubican ahí.
La
clase de Said es, diríamos, el vértice superior derecho. Su voz se
escucha más nítida a medida que nos acercamos. Dentro, 40 alumnos
atienden en completo silencio.
Es
un grupo heterogéneo que entreteje sus historias hilvanando la
solidaridad. La chica retraída de la tercera fila camina todos los
días durante dos horas para llegar puntual a la escuela. Su primo
mayor es también alumno, y juntos recorren de nuevo el camino de
vuelta al acabar la jornada.
"No
suele tener faltas de asistencia. Su familia hace un esfuerzo
enorme"-nos dice Said en un castellano con acento marroquí y
vicios estructurales del francés-. "Tienen poco dinero. Sus
amigos y amigas comparten los libros de texto con ella".
La
mirada del docente recorre fugazmente la mesa de otra alumna y la
pared que está detrás de nosotros. Habla con la niña, que saca un
cuaderno de debajo de la mesa. Las hojas se presentan vestidas con
nombres personales, caracteres árabes, números varios y cuentas
matemáticas. La estructura del relato está decidida.
"Son
sus compañeros los que le han comprado parte del material escolar, a
iniciativa propia. Pidieron dinero a sus familias y cada una aportó
lo que pudo. Son ellos mismos los que gestionan los fondos que
consiguen".
Al
lado del encerado, un folio con siete
fotografías de tamaño carnet representa, uniendo con líneas los
retratos entre sí, una estructura piramidal.
"Hemos
creado una asociación. Estos son los encargados de recoger las
demandas de sus compañeros y de hacérselas llegar a quien
corresponda, que generalmente soy yo"- dice con media sonrisa y
levantado los hombros. " Son muy activos. Y críticos. Se ayudan
mucho"-sus dientes ya iluminan por completo el gesto.
![]() |
| Beni Hadifa, Marruecos |
Habla
con conocimiento de causa. En el corto trayecto hacia su vivienda las
muestras de afecto entre los vecinos son notorias.
"
A veces llego a casa sin dinero. Salgo de la escuela y me cuentan que
tienen algún tipo de urgencia ¿ Qué voy a hacer? Aquí nos tenemos
que ayudar entre todos".
Said
forma parte de la remesa de funcionarios de educación que, mientras
trabajaba en Europa con un contrato gestionado por el gobierno
marroquí, repatriaron antes de lo establecido. Su familia más
cercana (progenitores, pareja, hermano e hijos), se ha quedado en
Ermua ( Vizcaya), lugar donde se mudaron cuando a él le contrataron.
"Nuestra
hija ha nacido allí. Nuestro hijo no, pero tiene tres años. Todos
los recuerdos, todos los lazos, los tiene allí. A él no le gusta
Marruecos"-comenta inusualmente serio-. "Tenemos que
decidir si vienen, se quedan donde están o se trasladan a La Línea,
en Andalucía".
No
habla abiertamente de las razones de su expulsión, pero un ciudadano
marroquí afincado en el País Vasco, cuyo nombre no tenemos
autorización para publicar, se muestra convencido de que es una
represalia por las protestas antigubernamentales que el profesorado
afincado en Europa llevó a cabo
en distintas
ciudades del continente. Sea como fuere, Said no participó en las
manifestaciones.
El
programa de colaboración entre el ministerio de educación marroquí
y los ministerios de varios países europeos sigue vigente, por lo
que la plantilla de los centros que imparten la asignatura "Lengua
árabe y cultura marroquí" ha sido renovada. Los destinados a
centros vascos no dominan ni el castellano ni el inglés. No parece
casual que desamparo y desarraigo caminen juntos en este caso.
Es
noche cerrada. El último autobús ha salido pero alguien que no
conocemos nos ha prestado un coche, y Said se ofrece a llevarnos.
Mientras tanto, la silueta de unos niños se torna reconocible de a
poco entre el precario alumbrado nocturno. Traen dos bolsas repletas
de los dulces que han sobrado en casa.
"Para
vuestra familia"-dicen.
Y
como siempre, sonríen.

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