- Dia 16 Pietermaritzburg
No vimos la ciudad. Fue una escala para dormir y seguir el camino hacia los montes Drakensberg al día siguiente.
- Día 17 Drakensberg - Cathedral Natural Park
Los montes Drakensberg ("Montañas del Dragón" en afrikáans) son las montañas más altas de Sudáfrica. Nos alojamos en Amphitheatre Backpackers, un lugar remoto en medio de una gran explanada rodeada de montañas que, debido a la gran sequía que castiga al país, tienen un aspecto un tanto desértico (recuerdan al Oeste Americano).
El primer día nos acercamos a Cathedral Natural Park (30min en coche aprox.), desde donde se pueden realizar distintas rutas con diferentes niveles de dificultad, pero en nuestro caso, solamente hicimos la más corta, la que nos llevó a un lago pequeño. El lago es insignificante, pero durante el paseo observas y disfrutas de todo lo que te rodea.
De vuelta al backpackers quisimos relajarnos haciendo uso de sus servicios, por lo que jugamos al ping-pong (hay que dejar una fianza en recepción por utilizar sus palas y pelota), nos metimos en el jacuzzi,

la vista desde dentro del jacuzzi, con el bar al lado
y después de cenar (el lugar ofrece desayunos, comidas y cenas, y también dispone de parrilas) nos acercamos al bar a escuchar un poco de música. Tambiém nos aislamos un rato en la planta de arriba, una especie de pequeña sala multiusos muy tranquila que dispone de sofás, libros…
Han creado un pequeño rocódromo y una piscina exterior. En la explanada puedes practicar diferentes deportes como futbol, frisbie (se puede coger en recepción pagando una fianza), palas… Ofertan diferentes tipos de alojamiento: desde cabañas de madera para parejas (dos camas y unas baldas en las que te dejas un hervidor de agua, sobres de cafe y te), hasta casas más grandes para grupos o incluso sitio para poder acampar con una tienda de campaña. Muy bien organizado y limpio.
| cabaña y hamaca, relax |
Al día siguiente decidimos realizar la excursión guiada al anfiteatro y a Tugela falls ( cataratas Tugela).
Se creó un grupo de 12 personas, y el guía nos metió en un minibus que condujo dos horas hasta la cordillera de los montes Drakensberg, cerca de la frontera con Lesotho. De camino, atravesamos la región Free State, y escuchamos atentos la historia del campus universitario que veíamos allende el cristal de nuestro transporte.
El guía era simpatiquísimo, pero tenía un gusto musical infernal, por lo que nos torturó durante 4 horas ( trayectos de ida y vuelta) con esos ritmos demenciales que percutían el cortex en un bucle que sin fin. Si en vez de deleitarnos con su límpida sonrisa y espontáneas explicaciones nos hubiera instado a confesar algún crímen que no hemos cometido, creo que los 12 miembros del grupo nos hubiéramos autoinculpado...¡Fuimos nosotros! ¡Sea lo que sea que sucediera fuimos nosotros! ¡ Pero apaga la radio ya por favor!
El minibús aparca delante de un refugio de montaña, pero el acceso por carretera sólo es posible si eres un experimentado conductor africano. Aunque sus normas de circulación sean parecidas a las nuestras, el concepto de conducción adquiere otra dimensión en algunos lugares de África. La última parte de esta carretera estaba repleta de baches y socavones donde un europeo medio no iría ni en bicicleta, pero nuestro guía-conductor atravesó los agujeros ( en algunos casos enormes y bien profundos) con un minibús repleto de gente. Eso es pericia y lo demás tonterías.
La ruta a pie al Amphiteatre es una delicia, y pese a ascender hasta más de 3000 metros, sólo tiene un punto de relativa dificultad, en el que hay que superar cierto desnivel trepando entre rocas y piedras que no siempre están bien sujetas a la pared.
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| Subiendo a Amphiteatre, montes Drakensberg |
Mientras subes la vista es preciosa, con paredes verticales a un lado y un paisaje amalgamado de tonos ocres y amarillos al otro. Una vez arriba, la visión es simple y llanamente espectacular: la cordillera extendiéndose ante ti, la inmensidad de los valles confundiéndose con el horizonte, y al otro lado, la mullida y confusa belleza de un mar de nubes.
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| Desde la cima, inmensidad y silencio, montes Drakensberg |
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| Insigificantes en la naturaleza, montes Drakensberg |
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| Por encima de las nubes, montes Drakensberg |
Lamentablemente, la impía sequía ha borrado el caudal de la catarataTugela,y nos privó de ver la caída de la segunda catarata más alta del mundo. En el cauce por el que en algún tiempo transcurría el río sólo quedan algunas pozas semicongeladas. Varios miembros del grupo aprovecharon para hacer el gamba y zambullirse en ellas...y fue digna de ver la cara de gambón sufriente con la que se levantó alguno de ellos al día siguiente. En fin...
La ruta de bajada sigue un trayecto distinto, y esta vez el desnivel se salva bajando por unas escaleras fijadas a la pared vertical. Esperamos a que el guía sacara algún elemento de seguridad, pero la única garantía de seguridad fue se eterna sonrisa. Así que tocó plantarle cara al vértigo y descender. En la pared había dos escaleras, y según el guía, una era fija y la otra se movía...
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| ¡Cuidado con el viento! montes Drakensberg |
De ahí hasta el final, un suave paseo envueltos en el silencio de la naturaleza y la admiración del lienzo paisajístico que con la luz de la tarde adquirió matices cromáticos distintos.
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| Volvemos, en grupo pero cada uno a lo suyo, montes Drakenberg |
Definitivamente, había sido un gran día.







