Mostrando entradas con la etiqueta Bulungula. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bulungula. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de marzo de 2017

DIARIO DE VIAJE (PARTE 5)

-DIA 12: PORT ELIZABETH

No nos pareció una ciudad atractiva, aunque tiene un paseo marítimo donde poder disfrutar de unas preciosas puestas de sol.
En este mismo paseo comimos en un restaurante "italo-africano" donde nos pusimos hasta el...por un precio más que aceptable.
A una hora aproximada  en coche visitamos una playa de dunas, y nos divertimos subiendo y bajándolas. Desde arriba, mientras descansábamos y disfrutábamos del rumor de las olas, nos pareció que varias manchas grises se dejaban acariciar juguetonamente por las olas: eran dos bancos de delfines que nos deleitaron con sus saltos y cabriolas.
Jugando en las dunas, en una playa cerca de Porth Elizabeth


-DIA 13: EAST LONDON

Es una pequeña ciudad con arquitectura europea pero ambiente típicamente africano, con ese caos de idas y venidas, ese jaleo de gente, esos ruidos y sonidos que te volverán loco, esos taxis pitando incesantemente porque cualquiera que camine por la calle es un cliente potencial y porque si no lo es les da igual, pitan porque pitan y les apetece, esas miradas curiosas porque quiénes serán estos dos blancos que hablan raro y tienen pinta de despistados....
Conducir por su avenida principal es una locura absoluta.

DIA 14-15: BULUNGULA
Es una especie de paraíso africano, ubicado en el WIld Coast de Sudáfrica. Y como al que algo quiere algo le cuesta, habrá que olvidarse del GPS y dejarse llevar por el maravilloso, y estresante si te pierdes, juego de pistas que junto a un mapa le harán llegar al destino. http://www.bulungula.com/map.pdf
Una vez conseguido el objetivo, podrá olvidarse de todo y sentIrse libre y tranquilo, inmerso en un mundo paralelo que muchos de nosotros desconocemos, rodeado de monte y mar.
La gente local le acogerá y podrá conocer un poco más sobre sus costumbres.
Verdaderamente, una experiencia que merece vivir.


¿Bulungula? Allí, al fondo. Buen viaje

Nos alojamos en Bulungula Backpackers Lodge, el cual está regentado por gente local, y la idea de este lugar es hacer sentir a los huéspedes parte de su comunidad, vivir tal cual lo hacen ellos allí, y por lo tanto, los dormitorios son típicos “huts”, el agua caliente de las duchas funciona con parafina, los retretes no tienen bomba...toda una experiencia. Además, el backpackers ofrece excursiones y actividades como paseo en canoa o a caballo por los alrededores, o también es posible aprender a pescar con redes tal y como lo hacen ellos o incluso a construir tu propia caña de pescar con materiales naturales; Se puede pasar unas horas con mujeres de allí que te enseñan cómo es su día a día; es posible acercarse al bosque y aprender varios remedios naturales con plantas de la zona. También ofrecen una visita a la escuela. Además, también existe la posibilidad de realizar una breve excursión por la aldea, pasar un rato con gente de allí, y conocer un poco más de cerca su cultura. Y en el hostal, es posible comer  comida típica que preparan con mucho gusto las mujeres.


Bulungula, ´cercano al paraíso...para el turista,
porque el paraíso no lo es tanto para el nativo.




viernes, 6 de enero de 2017

EL TRANSPORTE EN SUDÁFRICA

Nosotros, durante un mes, utilizamos tres medios de transporte.
La mayoría del viaje lo hicimos en coche alquilado. Fue un pequeño Ford Figo blanco, y aguantó como un campeón los más de 5000kms que le hicimos.
Con este coche recorrimos más de 5000kms
Sudáfrica es un país extenso, con grandes distancias que recorrer ( el sur es relativamente cómodo, pero a medida que subes las distancias aumentan), y una red principal de carreteras de buena calidad. Apenas hay peajes, y los que pasamos ( por ejemplo antes de llegar a Tsitsikamma) no son caros.
La mayoría de las carreteras son de un carril de ida y otro de vuelta, pero los sudafricanos han ideado un código de circulación no escrito mediante el que facilitarse la circulación: aprovechan la gran anchura de los arcenes para echarse a un lado y permitir el adelantamiento al que llega por detrás.
Código oficioso de adelantamiento
Educados y amables como son, aquel que te adelante activará las luces de emergecia para agradecer la cortesía, tu ráfaga de luces largas dirá "de nada".
red pricipal de carreteras, Sudáfrica

Curioso...Y una locura hasta que descifras el código.
Las carreteras secundarias son de peor calidad, pero encontramos obras de acondicionamiento y ampliación en gran parte del país, como llegando a Free State o a lo largo de gran parte de la provincia de Mpumalanga.
carretera secundaria, Sudáfrica

Trabajadoras calentándose con una hoguera. Obras camino de los Drakensberg

Eso sí, estás en África, por lo que si quieres disfrutar de alguna de las perlas del país deberás aventurarte necesariamente en algunas pistas sin asfaltar...y en caminos de baches ( así descubrimos Bulungula) que te retrotraerán a tu niñez en aquellas añoradas barracas saltarinas de las ferias de los pueblos.
camino sin asfaltar, Bulungula

La comodidad en la conducción disminuye en las ciudades, aunque por distintas razones dependiendo del tipo de ciudad. En aquellas "occidentalizadas" como Cape Town o Johannesburgo la densidad de tráfico puede llegar a ser demencial. Súmesele a esto que en los stops tiene preferencia el que antes llegue...Y que nosotros aun hoy no tenemos del todo claro a qué semáforo hay que obedecer                ( creemos que la prioridad la marca el que esté en la dirección a la que quieres ir, no el que tienes inmediatamente delante. De todos modos, admitimos nuestra total ineptitud descodificando esta regla).  Pero África sorprende, y curiosamente, el día que en el barrio de Johannesburgo donde nos alojábamos se averiaron los semáforos, el tráfico fluyó más ordenado que nunca. Era un cruce de cuatro carriles y cuatro direcciones. Eficiente autogestión, sí señor. Y un poema nuestra cara cuando percibimos que no funcionaban...
En las ciudades "africanizadas" el problema es el caos de idas y venidas de todo tipo de vehículos, sin orden aparente a ojos de dos novatos en estas lides. Agregad peatones cruzando por doquier y animales ( domésticos algunos, véase cerdos y gallinas; Salvajes otros, como los monos) invadiendo la calzada...O decenas de taxis tocando el claxon al mismo tiempo para atraer clientes ( ¿?   ¡! )...Toda una experiencia.
saludos "on the road"

Hay que tener muchísimo cuidado, y esto en todos lados, con las furgonetas que ejercen de taxis. Conducen muy, y remarcamos el muy, temerariamente.
En Cape Town, quien no quiera conducir, puede aprovechar el gran servicio que ofrece "mycity bus". Es una línea de autobuses bien organizada que conecta los principales núcleos de la urbe. Nosotros la convertimos en nuestro principal medio de transporte. Los últimos días utilizamos también el tren para llegar al barrio de nuestros couchsurfers. En este caso la experiencia fue menos agradable: sufrieron grandes retrasos que masificaron los vagones, e incluso se originó una pelea en la estación principal. Las paradas no están bien iluminadas y la limpieza no es la mejor. Asimismo, las puertas se cierran y desbloquean manualmente, dando origen a escenas tales como hacer parte del trayecto con las puertas del vagón abiertas porque los viajeros más cercanos a la puerta deseaban sentir el aire...o sacar la cabeza con el tren en marcha. La entrada y salida en los tornos de la estación principal tenía un punto caótico, ya que los tornos no funcionaban, y por lo tanto, comprobaban todos los billetes visualmente. Nada especialmente grave en todo caso ( a excepción quizá de los "suicidas" inconscientes de "cabeza sobrante"). Aunque más tarde de lo previsto en ocasiones, terminamos llegando siempre a nuestro destino.
En Johannesburgo, el tren al que subimos para salir del aeropuerto nos pareció muy caro, pero ninguna queja en cuanto al servicio.
Por último, y aunque nosotros no lo utilizamos, queremos nombrar el "bazzbus", pues les será de utilidad a aquellos que no quieran alquilar un coche. Esta línea de autobuses hace la ruta uniendo todos los backpackers del país, por lo que el viajero puede subirse y bajarse directamente en el hostel que decida. Sabemos gracias a gente que allí conocimos, que llamándoles con antelación, pueden incluso llevar solamente la mochila al backpacker solicitado, liberando así al viajero del peso de la mochila, facilitándole la ruta a pie si así lo desea. Sobre la calidad del servicio no podemos opinar.
Asimismo, existen vuelos internos relativamente asequibles, aunque a horas intempestivas...y como en nuestro caso entre Johannesburgo y Cape Town, en aeropuertos muy alejados de la ciudad.
Queremos cerrar este post agradeciendo explícita y públicamente a Oan, nuestro couchsurfer en Johannesburgo, su inestimable ayuda y generosidad. Nos llevó al aeropuerto de Lanseria ( a más de media hora en coche desde el centro ) a las 4 de la mañana. No sabemos si hubiéramos podido llegar a tiempo sin él.
So, Oan, thank you.






¡Ah! ¡Se nos olvidaba lo más esencial!  Circulan por la izquierda.

sábado, 26 de noviembre de 2016

LA SUDÁFRICA DE LOS SUDAFRICANOS ( PARTE 2)

Sudáfrica es muchas cosas y todas a la vez. Es materia y antimateria conviviendo en el alambre, es arcoiris de belleza exultante, es cautivador anochecer que tornará en abrumador amanecer, es noche cerrada anunciando tormenta que siempre amaina aunque a veces demasiado tarde, es bóveda estrellada preludio de un sol luminoso guardián de rescoldos.

Porque Sudáfrica es todo eso y más, he aquí un relato polifónico hilado con retazos de lo que la gente nos dijo: 

-"Lo mejor de Johannesburgo son la gente y la energía. Lo peor el tráfico...y también la gente" (hombre blanco de 24 años, Johannesburgo).

-"African rules? No rules" (hombre blanco de 32 años, Onrus)


Seguridad

 -"Tuvimos una suerte inmensa con Mandela. La mayoría de nosotros, después de 27 años encarcelados y con todo lo que le hicieron, habríamos salido con ganas de matar a todos" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town).

-"Aquí convertimos en negocio cualquier problema" (hombre blanco de 32 años, Onrus).

-"Si hay algún problema yo decido quién tiene razón y quién no y el culpable debe compensar al otro" ( hombre negro, jefe de poblado, Bulungula)

-"Cambiar las cosas en Transkei es difícil, porque es difícil llegar a acuerdos con los jefes tribales, quieren mantener su liderazgo" (hombre blanco de unos 60 años, Cape Town).

 

Hut en construcción

-"Tratamos de concienciar a la gente, y hoy en día, estamos creando un nuevo plan de alfabetización de adultos, porque el anterior no nos dio resultado...Dejaron de venir al de poco tiempo" ( mujer negra de unos 40 años, Bulungula)

-"Por fin está empezando a descender la tasa de natalidad,  creo que a medida que la gente va consiguiendo vivienda propia" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town).

 

Transkei

  -"Ya hay agua corriente en la mayor parte del país" ( mujer de 62 años, Cape Town)

-"Tenemos un problema serio de alcohol y drogas" ( mujer de unos 65 años, Porth Elizabeth)

domingo, 20 de noviembre de 2016

BULUNGULA: SOBREVIVIR EN EL PARAÍSO

A través de sinuosa orografía se insinúa Bulungula, serpenteando ante ti apenas un instante, fugaz como guiño de difícil descifrar que yerra el ansia de sentir.
Vagarás durante horas por tierras yermas de áridas pieles con el océano al fondo, certeza y arribo, avanzando con las velas plegadas entre mares de dudas, gestionando la incertidumbre con cada palada de miradas cómplices, conservando frescos los víveres enlatados en sonrisas.
"Sigan este plano..." Bulungula
Las referencias que nos dieron se desdibujan cual faro inerme que capitula ante la niebla: el nombre de la tienda tras la que había que dejar la carretera no es el mismo,
"Aquí dejen la carretera", Bulungula
la escuela del techo azul está más lejos, la valla amarilla se reduce a una estaca y no somos capaces de encontrar los huts de color melocotón...De repente, la señal.
Bulungula

Y la recompensa. En la desembocadura del río el paisaje encabrita los sentidos: un amanecer frente a la playa virgen, un paseo con la luna llena de linterna,
Anochecer en Bulungula
convivencia con los habitantes de la aldea y la banda sonora permanente de las olas del mar.
Solos en la playa, Bulungula

Pero conviene desanudar la venda de los ojos que también cubre la mente, desoír los cantos de sirena del paraíso terrenal y atender a los gemidos antropológicos que horadan las rutinas: urgen potabilizadoras de agua, infraestructuras que permitan superar la subsistencia, alfabetización y educación, comida...
Es duro sobrevivir en el paraíso.