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martes, 28 de marzo de 2017

DIARIO DE VIAJE ( PARTE 6)

- Dia 16 Pietermaritzburg

No vimos la ciudad. Fue una escala para dormir y seguir el camino hacia los montes Drakensberg al día siguiente.

- Día 17 Drakensberg - Cathedral Natural Park

Los montes Drakensberg ("Montañas del Dragón" en afrikáans) son las montañas más altas de Sudáfrica. Nos alojamos en Amphitheatre Backpackers, un lugar remoto en medio de una gran explanada rodeada de montañas que, debido a la gran sequía que castiga al país, tienen un aspecto un tanto desértico (recuerdan al Oeste Americano).


El primer día nos acercamos a Cathedral Natural Park (30min en coche aprox.), desde donde se pueden realizar distintas rutas con diferentes niveles de dificultad, pero en nuestro caso, solamente hicimos la más corta, la que nos llevó a un lago pequeño. El lago es insignificante, pero durante el paseo observas y disfrutas de todo lo que te rodea.

De vuelta al backpackers quisimos relajarnos haciendo uso de sus servicios, por lo que jugamos al ping-pong (hay que dejar una fianza en recepción por utilizar sus palas y pelota), nos metimos en el jacuzzi,
la vista desde dentro del jacuzzi, con el bar al lado
y después de cenar (
el lugar ofrece desayunos, comidas y cenas, y también dispone de parrilas) nos acercamos al bar a escuchar un poco de música. Tambiém nos aislamos un rato en la planta de arriba, una especie de pequeña sala multiusos muy tranquila que dispone de sofás, libros…

Han creado un pequeño rocódromo y  una piscina exterior.  En la explanada puedes practicar diferentes deportes como futbol, frisbie (se puede coger en recepción pagando una fianza), palas… Ofertan diferentes tipos de alojamiento: desde cabañas de madera para parejas (dos camas y unas baldas en las que te dejas un hervidor de agua, sobres de cafe y te), hasta casas más grandes para grupos o incluso sitio para poder acampar con una tienda de campaña. Muy bien organizado y limpio.

cabaña y hamaca, relax

Al día siguiente decidimos realizar la excursión guiada al anfiteatro y a Tugela falls                ( cataratas Tugela).
Se creó un grupo de 12 personas, y el guía nos metió en un minibus que condujo dos horas hasta la cordillera de los montes Drakensberg, cerca de la frontera con Lesotho. De camino, atravesamos la región  Free State, y escuchamos atentos la historia del campus universitario que veíamos allende el cristal de nuestro transporte.
El guía era simpatiquísimo, pero tenía un gusto musical infernal, por lo que nos torturó durante 4 horas ( trayectos de ida y vuelta) con esos ritmos demenciales que percutían el cortex en un bucle que sin fin. Si en vez de deleitarnos con su límpida sonrisa y espontáneas explicaciones nos hubiera instado a confesar algún crímen que no hemos cometido, creo que los 12 miembros del grupo nos hubiéramos autoinculpado...¡Fuimos nosotros! ¡Sea lo que sea que sucediera fuimos nosotros! ¡ Pero apaga la radio ya por favor! 
El minibús aparca delante de un refugio de montaña,  pero el acceso por carretera sólo es posible si eres un experimentado conductor africano. Aunque sus normas de circulación sean parecidas a las nuestras, el concepto de conducción adquiere otra dimensión en algunos lugares de África. La última parte de esta carretera estaba repleta de baches y socavones donde un europeo medio no iría ni en bicicleta, pero nuestro guía-conductor atravesó los agujeros ( en algunos casos enormes y bien profundos) con un minibús repleto de gente. Eso es pericia y lo demás tonterías.
La ruta a pie al Amphiteatre es una delicia, y pese a ascender hasta más de 3000 metros, sólo tiene un punto de relativa dificultad, en el que hay que superar cierto desnivel trepando entre rocas y piedras que no siempre están bien sujetas a la pared.
Subiendo a Amphiteatre, montes Drakensberg
El guía amenizó la subida marcando un ritmo tranquilo que se adecuaba perfectamente a diferentes estados de forma física, y en el tramo de trepaje subió el último, respetando el ritmo de todos y cada uno de los integrantes del grupo.

Mientras subes la vista es preciosa, con paredes verticales a un lado y un paisaje amalgamado de tonos ocres y amarillos al otro. Una vez arriba, la visión es simple y llanamente espectacular: la cordillera extendiéndose ante ti, la inmensidad de los valles confundiéndose con el horizonte, y al otro lado, la mullida y confusa belleza de un mar de nubes.
Desde la cima, inmensidad y silencio, montes Drakensberg


Insigificantes en la naturaleza, montes Drakensberg

Por encima de las nubes, montes Drakensberg

Lamentablemente, la impía sequía ha borrado el caudal de la catarataTugela,y nos privó de ver la caída de la segunda catarata más alta del mundo. En el cauce por el que en algún tiempo transcurría el río sólo quedan algunas pozas semicongeladas. Varios miembros del grupo aprovecharon para hacer el gamba y zambullirse en ellas...y fue digna de ver la cara de gambón sufriente con la que se levantó alguno de ellos al día siguiente. En fin...
La ruta de bajada sigue un trayecto distinto, y esta vez el desnivel se salva bajando por unas escaleras fijadas a la pared vertical. Esperamos a que el guía sacara algún elemento de seguridad, pero la única garantía de seguridad fue se eterna sonrisa. Así que tocó plantarle cara al vértigo y descender. En la pared había dos escaleras, y según el guía, una era fija y la otra se movía...
¡Cuidado con el viento! montes Drakensberg

Podemos dar fe de que una se movía y la otra se movía aun más. Sea como fuere, al acabar de salvar la primera pared nos encontramos la sorpresa de que inmediatamente después había otra, así que de nuevo al lío.
De ahí hasta el final, un suave paseo envueltos en el silencio de la naturaleza y la admiración del lienzo paisajístico que con la luz de la tarde adquirió matices cromáticos distintos.
Volvemos, en grupo pero cada uno a lo suyo, montes Drakenberg
Mención especial merece la bóveda estrellada de la noche desde la explanada del backpackers, donde la sonrisa navega entre miríadas de astros y se distingue perfectamente la vía láctea.
Definitivamente, había sido un gran día.






domingo, 5 de marzo de 2017

DIARIO DE VIAJE (PARTE 5)

-DIA 12: PORT ELIZABETH

No nos pareció una ciudad atractiva, aunque tiene un paseo marítimo donde poder disfrutar de unas preciosas puestas de sol.
En este mismo paseo comimos en un restaurante "italo-africano" donde nos pusimos hasta el...por un precio más que aceptable.
A una hora aproximada  en coche visitamos una playa de dunas, y nos divertimos subiendo y bajándolas. Desde arriba, mientras descansábamos y disfrutábamos del rumor de las olas, nos pareció que varias manchas grises se dejaban acariciar juguetonamente por las olas: eran dos bancos de delfines que nos deleitaron con sus saltos y cabriolas.
Jugando en las dunas, en una playa cerca de Porth Elizabeth


-DIA 13: EAST LONDON

Es una pequeña ciudad con arquitectura europea pero ambiente típicamente africano, con ese caos de idas y venidas, ese jaleo de gente, esos ruidos y sonidos que te volverán loco, esos taxis pitando incesantemente porque cualquiera que camine por la calle es un cliente potencial y porque si no lo es les da igual, pitan porque pitan y les apetece, esas miradas curiosas porque quiénes serán estos dos blancos que hablan raro y tienen pinta de despistados....
Conducir por su avenida principal es una locura absoluta.

DIA 14-15: BULUNGULA
Es una especie de paraíso africano, ubicado en el WIld Coast de Sudáfrica. Y como al que algo quiere algo le cuesta, habrá que olvidarse del GPS y dejarse llevar por el maravilloso, y estresante si te pierdes, juego de pistas que junto a un mapa le harán llegar al destino. http://www.bulungula.com/map.pdf
Una vez conseguido el objetivo, podrá olvidarse de todo y sentIrse libre y tranquilo, inmerso en un mundo paralelo que muchos de nosotros desconocemos, rodeado de monte y mar.
La gente local le acogerá y podrá conocer un poco más sobre sus costumbres.
Verdaderamente, una experiencia que merece vivir.


¿Bulungula? Allí, al fondo. Buen viaje

Nos alojamos en Bulungula Backpackers Lodge, el cual está regentado por gente local, y la idea de este lugar es hacer sentir a los huéspedes parte de su comunidad, vivir tal cual lo hacen ellos allí, y por lo tanto, los dormitorios son típicos “huts”, el agua caliente de las duchas funciona con parafina, los retretes no tienen bomba...toda una experiencia. Además, el backpackers ofrece excursiones y actividades como paseo en canoa o a caballo por los alrededores, o también es posible aprender a pescar con redes tal y como lo hacen ellos o incluso a construir tu propia caña de pescar con materiales naturales; Se puede pasar unas horas con mujeres de allí que te enseñan cómo es su día a día; es posible acercarse al bosque y aprender varios remedios naturales con plantas de la zona. También ofrecen una visita a la escuela. Además, también existe la posibilidad de realizar una breve excursión por la aldea, pasar un rato con gente de allí, y conocer un poco más de cerca su cultura. Y en el hostal, es posible comer  comida típica que preparan con mucho gusto las mujeres.


Bulungula, ´cercano al paraíso...para el turista,
porque el paraíso no lo es tanto para el nativo.




domingo, 12 de febrero de 2017

DIARIO DE VIAJE ( PARTE 4)

- Día 10 Tsitsikamma - Jeffreys Bay - Port Elizabeth

    Jeffreys Bay es un pequeño pueblo costero, de casas bajas y carreteras anchas. Cuando estuvimos, estaba todo bastante sucio. Hacía mucho viento, por lo que estuvimos poco tiempo.
    En los días siguientes al que estuvimos, allá por mediados de julio, se celebraba una de las pruebas mundiales de surf, por lo que curioseamos entre el montaje que se había preparado para acoger tal evento. Asimismo, pasamos un rato observando los entrenamientos que los surfers estaban realizando. Era reseñable la limpieza y cuidado del recinto en el que iba a celebrarse el campeonato, en comparación con la impresión general que nos causó el resto del pueblo.
viento en Jeffreys Bay

    Una vez en el coche, y con la intención de salir del pueblo rumbo a Port Elizabeth, entramos por error en el township, por lo que pudimos apreciar por primera vez, desde dentro, cómo viven los habitantes de estas “favelas”. Nos llamaron la atención la gran cantidad de carteles informativos haciendo alusión a la alta tasa de criminalidad y a la precaución, incluso a la amenaza directa al malhechor, y comentamos que aunque así fuera, nos parecía que advertencias como esa favorecían la estigmatización de toda la comunidad, máxime cuando quien viaja ( o vive ) a Sudáfrica suele estar bien informado sobre las zonas en las que se concentra mayor  índice de violencia.
    Reflexión va kilómetro viene, llegamos a Port Elizabeth de noche. No nos gustaba la idea de andar vagando por la ciudad en mitad de la oscuridad, pero gracias a la tecnología moderna, llámese GPS, llegamos directamente a la puerta de la casa de la couchsurfer que nos iba  a alojar.


- Día 11 Addo Elephant National Park - Port Elizabeth

    El Addo Elephant National Park está a una media hora de Port Elizabeth. Es una zona protegida donde poder observar desde el coche animales salvajes en libertad, algo así como el hermano pequeño del Kruger National Park.
    Tras anotar nuestros datos y los del vehículo en recepción, circulamos todo el día por sus carreteras y pistas observando la fauna. No vimos leones, pero sí muchísmos elefantes, búfalos que compartieron camino al lado de nosotros, facoceros, avestruces....etc

Elefantes en Addo National Park

Regalo, obra de arte contemporanea de...¿Elefante? ¿Búfalo?

Alguien rebañó bien la cena en Addo Elephant National Park

    Si no se va a dormir dentro del parque, conviene abandonarlo cuando el sol aun alumbra. A nosotros nos envolvió la noche nada más abandonar el parque, y la conducción fue incómoda, ya que el alumbrado es precario en todo el tramo que une el parque y la ciudad. Sumadle a esto un montón de personas caminando por los márgenes de la carretera sobre las que, si hay noche cerrada, sólo intuirás una confusa silueta que no sabrás identificar. Si a alguien se le ocurriera invadir la calzada, el susto podría ser mayúsculo.

martes, 24 de enero de 2017

ROBERT SOBUKWE, EL UNICO PRESO DOBLEMENTE AISLADO EN ROBBEN ISLAND



La metáfora surgió para atenuar la crueldad de lo literal, para edulcorar la consecuencia del impacto en la sien de la conciencia. Es, por llamarla de alguna forma, cicerone del shock, guía del espasmo, candor que templa el filo de la narración directa para que no sientas la hoja horadando, lacerando.
Si quiere castigarse al preso per sé castigado, se le someterá a régimen de aislamiento. Isla mentirosa de cuatro paredes sin océano ni brisa, lúgubre interrupción del desarrollo personal, retirada de lo más vital de control exógeno: la interrelación.
Robben island  fue hogar de focas y prisión para personas. Separada de Cape Town por alrededor de 12 kilómetros de mar, se convirtió en el basurero blindado donde vertir los focos contagiosos. El estado sudafricano encerró allí la lepra primero y la lucha por los derechos humanos después.
Robben island, en el mar, desde Table Mountain

El cautiverio de Nelson Mandela, cuyo carisma presidió Sudáfrica tras recuperar la libertad, sirvió para dar a conocer la existencia de esta porción de tierra regida por leyes de excepción.
Sin embargo, por paradójico que parezca, Mandela no fue catalogado por el sistema como preso político. Fue condenado por "sabotaje" y "conspiración". Por eso, aunque sí tuvo menos derechos que cualquier preso común de esa época en aquel lugar ( como todos los acusados por esos delitos), hubo otro hombre al que se le punió aun con mayor crueldad.
El trato para con Robert Sobukwe transciende los recursos del lenguaje. Castigado, éste sí, por "delitos políticos" ( delitos que no implicaban el uso de la violencia. En su caso, incitar a los sudafricanos a la desobediencia y a  que exigieran la derogación de ciertas leyes), vivió aislado dentro de una isla. Y no es pleonasmo. Es, como mucho, metáfora cautiva en la literalidad.
Complejo de confinamiento, en soledad, de Robert Sobukwe

Mientras los demás presos compartían penurias, esperanzas, terrores, dolores, palabras, quizá ( quiero creer) ocasionales sonrisas furtivas, lágrimas, recuerdos y proyecciones dentro del mismo edificio, Sobukwe sobrevivió sin compañía, durante seis años, en una celda fuera del complejo principal.
Los funcionarios encargados de su vigilancia tenían orden expresa de no hablarle, y no tenía contacto con los reclusos.
Robert Sobukwe entre otros iconos anti apartheid

A la única persona que pudo hablar con él, una diputada sudafricana ( este dato no lo tenemos confirmado) que debido a su rango obtuvo permiso para visitarlo cada unos cuantos meses, llegó a decirle: " se me está olvidando hablar".
No sé si existe metáfora, término, figura o palabra que defina lo que parece un intento consciente de bestialización.
A Robert Sobukwe lo encerraron dentro de una cárcel dentro de una prisión dentro de una isla. Y sólo.
Es el desarraigo elevado a la enésima potencia. A Robert Sobukwe le privaron de algo que para el sistema era  más valioso que la propia libertad: un entorno que transformar.
El título de su biografia es lo suficientemente elocuente como para definir su elección de vida y la asunción consciente de las consecuencias que, intuía, acarrearía.
 "How can man die better".
Duro y conciso.
"Cómo puede un hombre morir mejor".

viernes, 6 de enero de 2017

EL TRANSPORTE EN SUDÁFRICA

Nosotros, durante un mes, utilizamos tres medios de transporte.
La mayoría del viaje lo hicimos en coche alquilado. Fue un pequeño Ford Figo blanco, y aguantó como un campeón los más de 5000kms que le hicimos.
Con este coche recorrimos más de 5000kms
Sudáfrica es un país extenso, con grandes distancias que recorrer ( el sur es relativamente cómodo, pero a medida que subes las distancias aumentan), y una red principal de carreteras de buena calidad. Apenas hay peajes, y los que pasamos ( por ejemplo antes de llegar a Tsitsikamma) no son caros.
La mayoría de las carreteras son de un carril de ida y otro de vuelta, pero los sudafricanos han ideado un código de circulación no escrito mediante el que facilitarse la circulación: aprovechan la gran anchura de los arcenes para echarse a un lado y permitir el adelantamiento al que llega por detrás.
Código oficioso de adelantamiento
Educados y amables como son, aquel que te adelante activará las luces de emergecia para agradecer la cortesía, tu ráfaga de luces largas dirá "de nada".
red pricipal de carreteras, Sudáfrica

Curioso...Y una locura hasta que descifras el código.
Las carreteras secundarias son de peor calidad, pero encontramos obras de acondicionamiento y ampliación en gran parte del país, como llegando a Free State o a lo largo de gran parte de la provincia de Mpumalanga.
carretera secundaria, Sudáfrica

Trabajadoras calentándose con una hoguera. Obras camino de los Drakensberg

Eso sí, estás en África, por lo que si quieres disfrutar de alguna de las perlas del país deberás aventurarte necesariamente en algunas pistas sin asfaltar...y en caminos de baches ( así descubrimos Bulungula) que te retrotraerán a tu niñez en aquellas añoradas barracas saltarinas de las ferias de los pueblos.
camino sin asfaltar, Bulungula

La comodidad en la conducción disminuye en las ciudades, aunque por distintas razones dependiendo del tipo de ciudad. En aquellas "occidentalizadas" como Cape Town o Johannesburgo la densidad de tráfico puede llegar a ser demencial. Súmesele a esto que en los stops tiene preferencia el que antes llegue...Y que nosotros aun hoy no tenemos del todo claro a qué semáforo hay que obedecer                ( creemos que la prioridad la marca el que esté en la dirección a la que quieres ir, no el que tienes inmediatamente delante. De todos modos, admitimos nuestra total ineptitud descodificando esta regla).  Pero África sorprende, y curiosamente, el día que en el barrio de Johannesburgo donde nos alojábamos se averiaron los semáforos, el tráfico fluyó más ordenado que nunca. Era un cruce de cuatro carriles y cuatro direcciones. Eficiente autogestión, sí señor. Y un poema nuestra cara cuando percibimos que no funcionaban...
En las ciudades "africanizadas" el problema es el caos de idas y venidas de todo tipo de vehículos, sin orden aparente a ojos de dos novatos en estas lides. Agregad peatones cruzando por doquier y animales ( domésticos algunos, véase cerdos y gallinas; Salvajes otros, como los monos) invadiendo la calzada...O decenas de taxis tocando el claxon al mismo tiempo para atraer clientes ( ¿?   ¡! )...Toda una experiencia.
saludos "on the road"

Hay que tener muchísimo cuidado, y esto en todos lados, con las furgonetas que ejercen de taxis. Conducen muy, y remarcamos el muy, temerariamente.
En Cape Town, quien no quiera conducir, puede aprovechar el gran servicio que ofrece "mycity bus". Es una línea de autobuses bien organizada que conecta los principales núcleos de la urbe. Nosotros la convertimos en nuestro principal medio de transporte. Los últimos días utilizamos también el tren para llegar al barrio de nuestros couchsurfers. En este caso la experiencia fue menos agradable: sufrieron grandes retrasos que masificaron los vagones, e incluso se originó una pelea en la estación principal. Las paradas no están bien iluminadas y la limpieza no es la mejor. Asimismo, las puertas se cierran y desbloquean manualmente, dando origen a escenas tales como hacer parte del trayecto con las puertas del vagón abiertas porque los viajeros más cercanos a la puerta deseaban sentir el aire...o sacar la cabeza con el tren en marcha. La entrada y salida en los tornos de la estación principal tenía un punto caótico, ya que los tornos no funcionaban, y por lo tanto, comprobaban todos los billetes visualmente. Nada especialmente grave en todo caso ( a excepción quizá de los "suicidas" inconscientes de "cabeza sobrante"). Aunque más tarde de lo previsto en ocasiones, terminamos llegando siempre a nuestro destino.
En Johannesburgo, el tren al que subimos para salir del aeropuerto nos pareció muy caro, pero ninguna queja en cuanto al servicio.
Por último, y aunque nosotros no lo utilizamos, queremos nombrar el "bazzbus", pues les será de utilidad a aquellos que no quieran alquilar un coche. Esta línea de autobuses hace la ruta uniendo todos los backpackers del país, por lo que el viajero puede subirse y bajarse directamente en el hostel que decida. Sabemos gracias a gente que allí conocimos, que llamándoles con antelación, pueden incluso llevar solamente la mochila al backpacker solicitado, liberando así al viajero del peso de la mochila, facilitándole la ruta a pie si así lo desea. Sobre la calidad del servicio no podemos opinar.
Asimismo, existen vuelos internos relativamente asequibles, aunque a horas intempestivas...y como en nuestro caso entre Johannesburgo y Cape Town, en aeropuertos muy alejados de la ciudad.
Queremos cerrar este post agradeciendo explícita y públicamente a Oan, nuestro couchsurfer en Johannesburgo, su inestimable ayuda y generosidad. Nos llevó al aeropuerto de Lanseria ( a más de media hora en coche desde el centro ) a las 4 de la mañana. No sabemos si hubiéramos podido llegar a tiempo sin él.
So, Oan, thank you.






¡Ah! ¡Se nos olvidaba lo más esencial!  Circulan por la izquierda.

sábado, 31 de diciembre de 2016

MUSEO DEL APARTHEID, JOHANNESBURGO

Creemos que este museo merece una entrada donde la atención no se disgregue, por lo que hemos recuperado esta parte de la crónica de una entrada anterior. Si estáis interesados en historia, política, o incluso arte, a fe que este lugar os gustará. Si lo visitáis, preparaos porque impacta, pero pasad, es esclarecedor. 

Situado a 20 minutos de Soweto en coche, el museo está exquisítamente planificado y ofrece una experiencia multidimensional, aunando la típica exposición de objetos reales con una multiplicidad de sensaciones provenientes tanto de la organización física del interior como del dominio de la intensidad lumínica. 

Los accesos al edificio principal están divididos entre una puerta para blancos y otra para no blancos, asestándote así el primer crochet antes incluso de que hayas sobrepasado el umbral. Ya estás alerta, ya empiezas a tambalearte. El interior te noqueará. 

Segregación, Apartheid museum


Tras atravesar una zona de transición a través de pasillos separados ( jalonados de objetos reales referentes a la clasificación racial y a la exclusión institucionalizada) según la raza correspondiente, comienza un recorrido concebido a modo de línea temporal a través de la historia de Sudáfrica.

Segregación, Apartheid museum

 Estos primeros años que cruzas van aportándote el contexto general que sirvió de soporte al nacimiento del Apartheid. Al mismo tiempo, la estrechez y la oscuridad de los corredores por los que transitas van sumiéndote en una atmósfera opresiva e incómoda, que alcanzará su cénit cuando te sumerjas de pleno en los años más duros del Apartheid y las protestas sádicamente reprimidas.

Absurdo...pero real. Apatheid museum

 En esta fase se añade otro elemento ambiental  que acentúa  la sensación de desasosiego, pues desembocas en una sala oscura donde distintas pantallas muestran documentales de manifestaciones y violencia. El sonido, a todo volumen, te intimida. Las imágenes,vertiginosas y duras cual bala directa a tu sien, te apabullan. Pero sigues caminado, inexorable como el tiempo de la Historia que recorres, y percibes que poco a poco los pasillos se anchan, los barrotes ya no están, la iluminación aumenta...Estás en la época de transición,  pronto vas a ser testigo de las negociaciones mediante las que consiguieron redactar la nueva constitución.  Y así, quemando etapas históricas, superando la opresión de metros ( decenas de años) atrás, vislumbras las rúbricas de la Carta Magna que abrió las puertas de un tiempo nuevo. Accedes entonces a un último pasillo, ancho y alumbrado con luz natural. Caminas hacia la salida, hacia la luz que te invade, saliendo al fin al aire libre. Has terminado tu viaje, bienvenido al jardín de la libertad y la igualdad.

domingo, 11 de diciembre de 2016

LA SUDÁFRICA DE LOS SUDAFRICANOS ( PARTE 3)

Sudáfrica es muchas cosas y todas a la vez. Es materia y antimateria conviviendo en el alambre, es arcoiris de belleza exultante, es cautivador anochecer que tornará en abrumador amanecer, es noche cerrada anunciando tormenta que siempre amaina aunque a veces demasiado tarde, es bóveda estrellada preludio de un sol luminoso guardián de rescoldos.

Porque Sudáfrica es todo eso y más, he aquí un relato polifónico hilado con retazos de lo que la gente nos dijo: 

-"Tener un socio de raza negra está bien, pero el gobierno sólo aplica esta ley con los sudafricanos. Yo quise abrir un negocio con un socio de Zimbabwe y no pude...y era completamente negro.

Personalmente prefiero trabajar con personas negras de fuera de Sudáfrica: vienen  a la hora, si no van a acudir llaman por teléfono para avisar...

Los sudafricanos no cumplen porque la ley los protege" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town)

-"Los jóvenes, para abrir un negocio sin que nadie nos condicione, le pagamos un dinero X a algún conocido negro, incluso a alguien que no conocemos, para que su nombre conste como socio fundador" ( hombre blanco de 31 años, Hermanus)

-"¿ Mañana es fiesta aquí?" ( pregunta que nos hicieron, debido a que al día siguiente eran las elecciones, dos trabajadores jóvenes negros en un supermercado de Cape Town).

 

Protesta del partido ANC en Soweto, Johannesburgo

-"¿ A qué hora cerráis mañana? -No sabemos. -¿Cómo?¿No sabéis a qué hora termináis mañana de trabajar?- No, pregúntadle a nuestro jefe" ( conversación con varias trabajadoras negras en un supermercado de Cape Town).

-"Aquí los negros tienen más difícil terminar la educación básica ( hombre blanco de 24 años, Pretoria)

-"Tenemos una tasa de abandono escolar muy alta. Nuestros alumnos tienen muchos problemas estructurales: drogas, alcohol, pobreza extrema,SIDA, si fallecen sus progenitores el o la hija mayor ha de hacerse cargo de los pequeños..." ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

Township Joe Slovo, Cape Town

-"De todo el profesorado, sólo cobramos 4 ó 5" ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

-"¿ Metodología? No entiendo la pregunta" ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

-"Tenemos un ratio que puede llegar hasta 60 alumnos por profesor ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, donde las aulas están en módulos prefabricados, Cape Town).

-"En una chabola como esta pueden llegar a vivir dos familias enteras ( directora negra de un colegio de primaria del township Joe Slovo, Cape Town, preuntada por cuánta gente vive en cada minúscula chabola de chapa que conforman las viviendas del township).


-"El hombre que conocisteis ayer está manco porque un cocodrilo le arrancó el brazo. Fue con su hijo al río y el cocodrilo atacó al niño. Fue a defenderle y el cocodrilo le llevó el brazo. Salvó la vida de milagro: la única persona que compartía el campamento con ellos era médico, y consiguió contenerle la hemorragia a duras penas hasta que llegó el helicóptero de evacuación ( mujer blanca de 72 años, Cape Town)

 

sábado, 26 de noviembre de 2016

LA SUDÁFRICA DE LOS SUDAFRICANOS ( PARTE 2)

Sudáfrica es muchas cosas y todas a la vez. Es materia y antimateria conviviendo en el alambre, es arcoiris de belleza exultante, es cautivador anochecer que tornará en abrumador amanecer, es noche cerrada anunciando tormenta que siempre amaina aunque a veces demasiado tarde, es bóveda estrellada preludio de un sol luminoso guardián de rescoldos.

Porque Sudáfrica es todo eso y más, he aquí un relato polifónico hilado con retazos de lo que la gente nos dijo: 

-"Lo mejor de Johannesburgo son la gente y la energía. Lo peor el tráfico...y también la gente" (hombre blanco de 24 años, Johannesburgo).

-"African rules? No rules" (hombre blanco de 32 años, Onrus)


Seguridad

 -"Tuvimos una suerte inmensa con Mandela. La mayoría de nosotros, después de 27 años encarcelados y con todo lo que le hicieron, habríamos salido con ganas de matar a todos" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town).

-"Aquí convertimos en negocio cualquier problema" (hombre blanco de 32 años, Onrus).

-"Si hay algún problema yo decido quién tiene razón y quién no y el culpable debe compensar al otro" ( hombre negro, jefe de poblado, Bulungula)

-"Cambiar las cosas en Transkei es difícil, porque es difícil llegar a acuerdos con los jefes tribales, quieren mantener su liderazgo" (hombre blanco de unos 60 años, Cape Town).

 

Hut en construcción

-"Tratamos de concienciar a la gente, y hoy en día, estamos creando un nuevo plan de alfabetización de adultos, porque el anterior no nos dio resultado...Dejaron de venir al de poco tiempo" ( mujer negra de unos 40 años, Bulungula)

-"Por fin está empezando a descender la tasa de natalidad,  creo que a medida que la gente va consiguiendo vivienda propia" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town).

 

Transkei

  -"Ya hay agua corriente en la mayor parte del país" ( mujer de 62 años, Cape Town)

-"Tenemos un problema serio de alcohol y drogas" ( mujer de unos 65 años, Porth Elizabeth)

domingo, 20 de noviembre de 2016

BULUNGULA: SOBREVIVIR EN EL PARAÍSO

A través de sinuosa orografía se insinúa Bulungula, serpenteando ante ti apenas un instante, fugaz como guiño de difícil descifrar que yerra el ansia de sentir.
Vagarás durante horas por tierras yermas de áridas pieles con el océano al fondo, certeza y arribo, avanzando con las velas plegadas entre mares de dudas, gestionando la incertidumbre con cada palada de miradas cómplices, conservando frescos los víveres enlatados en sonrisas.
"Sigan este plano..." Bulungula
Las referencias que nos dieron se desdibujan cual faro inerme que capitula ante la niebla: el nombre de la tienda tras la que había que dejar la carretera no es el mismo,
"Aquí dejen la carretera", Bulungula
la escuela del techo azul está más lejos, la valla amarilla se reduce a una estaca y no somos capaces de encontrar los huts de color melocotón...De repente, la señal.
Bulungula

Y la recompensa. En la desembocadura del río el paisaje encabrita los sentidos: un amanecer frente a la playa virgen, un paseo con la luna llena de linterna,
Anochecer en Bulungula
convivencia con los habitantes de la aldea y la banda sonora permanente de las olas del mar.
Solos en la playa, Bulungula

Pero conviene desanudar la venda de los ojos que también cubre la mente, desoír los cantos de sirena del paraíso terrenal y atender a los gemidos antropológicos que horadan las rutinas: urgen potabilizadoras de agua, infraestructuras que permitan superar la subsistencia, alfabetización y educación, comida...
Es duro sobrevivir en el paraíso.

sábado, 12 de noviembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 2)

- Dia 5. Betty´s Bay- Hermanus - Onrus


  • Betty´s Bay.

Un pequeño pueblo ( a una hora de Cape Town, 100km.) costero en el que han construido una atracción turística que reúne a una colonia de pingüinos. Hay que pagar 10R (1,30€) para poder entrar, y una vez dentro, podrá seguir un corto caminito que le brindará la posibilidad de pasar un rato divertido observando cómo se mueven estos graciosos animalitos en su pequeña aldea.


  • Hermanus.

Es una pequeña ciudad costera (a 50km. de Betty´s Bay), bonita y con ambiente, en la cual básicamente existen tres opciones: pasear por un bonito camino que hay rodeando la costa, sentarse en alguno de los muchos restaurantes que hay en la zona y degustar su sabrosa comida, u ojear el mercadillo que hay en el centro. Y además, si  se tiene suerte, cabe la posibilidad de alegrar la vista viendo alguna ballena en el mar, pues este enclave es famoso por su emplazamiento como lugar de avistamiento de ballenas durante el invierno y la primavera.                             
 Nosotros (en julio) tuvimos que quedarnos con las ganas...



  • Onrus.

Es una zona residencial a unos 9 kilómetros de Hermanus. A simple vista no es más que un barrio lleno de casas, pero merece la pena acercarse a la costa, pues en ella hay un precioso paseo, en el que podrá encontrar, además, un montón de baldosas con diferentes inscripciones hechas por diferentes personalidades.



- Día 6. THE HOOP - CAPE AGULHAS - GROTTO BEACH (HERMANUS) - ONRUS


  • The hoop.

Supuestamente es una hermosa playa de arena blanca y llena de dunas a 150km de Hermanus, pero a no ser que se disponga de un todoterreno, llegar hasta allí es complicado y largo, pues el camino que en teoría (digo esto porque al de casi un par de horas en ruta decidimos dar media vuelta y volvernos) llega hasta el lugar está sin asfaltar y sin ningún tipo de señal o indicación.


  • Cape Agulhas.

Este cabo es el punto más meridional de África, y aparte de un paseo al lado del mar, se encuentra el segundo faro en servicio más antiguo de Sudáfrica, después del faro de Green Point en Ciudad del Cabo.  Aquí se separan  los océanos Atlántico e Índico.
Nosotros no entramos, pero está permitido entrar en el faro y subir hasta el balcón circular que alberga el foco.



  • Grotto beach (Hermanus)

Es una  gran playa rodeada de naturaleza, en la que además de poder descansar y pasear, se tiene acceso a un bosque en en el que se puede realizar una breve pero muy bonita y curiosa caminata.