lunes, 19 de septiembre de 2016

SUDAFRICA Y LA PARADOJA

Un papel blanco, la presión de la punta del bolígrafo, la caricia de la mina del lápiz, o quizás, como antaño, la tinta huidiza y traviesa de una pluma estilográfica. Es igual, no importa que la pantalla sustituya al papiro, porque cuando la tecla rompe al fin la nada uniforme surge la primera paradoja, y así, el recipiente bidimensional comienza a llenarse de contenido. Golpe a golpe, letra a letra, el escritor propone y el lector decide. Su imaginario moldeará las palabras...ya viene la siguiente paradoja.

 

 

Porque esto es la vida y este es nuestro viaje. Esta fue nuestra Sudáfrica.

 Sus luces y nuestras sombras. Nuestro fulgor y su penumbra. Nuestras contradicciones. Sus paradojas:
Sudáfrica 2016

 

-La minoría blanca aglutina la mayoría de la riqueza.

-Los enormes recursos naturales del país no han repercutido en el nivel de vida de la mayoría de los habitantes.

-Los suburbios de las ciudades son las zonas residenciales VIP.

Suburbio en Cape Town

 -Un niño manejando una pistola. Quizá la paradoja por antonomasia.

-Una cabina telefónica en el medio de la nada.

 
Teléfono en Bulungula, Sudáfrica

 -Teléfonos móviles en aldeas donde no existe red eléctrica ni agua corriente.

-Escuelas urbanas donde la metodología no cuenta, pero una minúscula escuela en un poblado cuasi aislado en el que la educación global se considera vital.

-Segregación y más segregación en el país que concienció al mundo contra la segregación.

Museo del Apartheid, Johanneburgo, Sudáfrica

-Enconadas disputas históricas entre tribus de raza negra en el país del Apartheid.

-Sonrisas entre ruinas.

-A veces, cuando se enfadan, bailan.

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