lunes, 12 de septiembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 1)

DIARIO DE VIAJE

1- Día 1 - 4: CAPE TOWN

Ciudad del Cabo es la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica después de Johannesburgo.

El país tiene 11 idiomas oficiales, que son Afrikaans, Inglés, Ndbele, Sotho del Norte, Sotho, Swati, Tsonga, Tswana, Venda, Xhosa y Zulú, aunque el idioma de los negocios son el inglés y el Afrikaans.

La moneda de Sudáfrica es el Rand sudafricano, cuyo código de divisa es ZAR (ahora mismo el cambio está a 10 ZAR = 0,61 €). Se puede cambiar el dinero en los bancos, hoteles, tiendas grandes y restaurantes, y además, hay cajeros automáticos por todo el país y en todas las ciudades, incluyendo en centros comerciales y gasolineras, que aceptan todas las tarjetas internacionales de débito y de crédito.

Lo primero que hicimos al aterrizar en el aeropuerto fue cambiar Euros por ZAR allí mismo, en una oficina de cambio de dentro del aeropuerto (tiene el mismo coste que hacerlo fuera, o incluso menos que hacerlo desde un cajero automático, pues en éstos la mayoría de las veces cobran comisión). Seguido salimos del lugar para ir hasta el centro, y para ello primero tuvimos que evitar a los taxistas que nos invadieron para ofrecernos viajar con ellos (dispuestos a regatear) y seguido nos dirigimos a la parada de autobús MyCity bus http://myciti.org.za/en/home/ que estaba justo enfrente de la puerta principal de salida. Allí mismo en la taquilla tuvimos que comprar la tarjeta recargable (30 ZAR) y cargarla (solo se puede recargar en varios puntos concretos de la ciudad) de dinero (cada viaje cuesta 70 ZAR) que nos valdría después para viajar con este fantástico servicio de autobuses por una gran parte de Ciudad del Cabo.

Hay que recordar que por aquí se conduce por la izquierda, dato importante si se quiere coger después un coche de alquiler para recorrer el país. Nosotros lo hicimos con la compañía First, en la calle Loop 49 del centro de la ciudad, pero es importante saber que es posible encontrar todas las diferentes compañías en el aeropuerto.
Otro dato curioso a la hora de conducir es que las carreteras tienen unos arcenes tamaño carril, los cuales son utilizados muy frecuentemente, ya que si se ve que el de detrás quiere adelantarte, tendrás que incorporarte al arcén y moverte por éste para que el de detrás te pase, y una vez sucede esto, quien ha adelantado dará las luces de emergencia a modo de agradecimiento, y tú, en señal de cortesía, responderás dándole las largas.
También es importante saber que los vehículos que funcionan como taxis (oficiales o no, pues hay un montón) suelen conducir de forma bastante temeraria, y además, utilizan el claxon constantemente y a todas horas con el fin de llamar la atención y conseguir clientes (una auténtica locura).  

En cuanto al alojamiento tuvimos la gran suerte de poder alojarnos en casa de gente local gracias al programa de CS, aunque también es posible hacerlo en B&B, hoteles, habitaciones de alquiler o en Backpackers. En cuanto a esto último decir que hay un libro guía muy útil que se puede conseguir tanto en oficinas de turismo como en los mismos backpackers llamado Coast to Coast http://www.coasttocoast.co.za/ en el que se detallan todos los backpackers de todo el país, los cuales están comunicados por un servicio de autobuses llamado bazbus http://www.bazbus.com/ ), algo muy cómodo que le permitirá recorrer gran parte del país sin tener que utilizar coche propio.

Durante los 4 días que estuvimos en esta maravillosa ciudad, anduvimos por el centro, hicimos un par de treckings por el Table Mountain y el Lion´s head e hicimos una bonita ruta por la costa parando en una playa llamada Hout Bay en la que pudimos ver focas ahí mismo, hasta la gran zona de viñedos de Stellenbosch, donde pudimos visitar una Wine Farm llamada Webersburg.


  • City centre

El centro de la ciudad de Cape Town es un vital, bullicioso y europeizado núcleo urbano atravesado por largas avenidas paralelas interconectadas. Long street, jalonada a ambos lados por multitud de backpackers, late día y noche atrayendo a la ciudad madre al turista ávido de energía. Esta calle fue nuestro punto de referencia para orientarnos por el centro. De aquí sales y aquí volverás.



Caminando en dirección a Kloof street, mirando hacia la derecha ( o hacia arriba, que viene a ser lo mismo), verás en un momento dado un pintoresco barrio de casas coloridas. Es Bo-Kaap, el asentamiento que los inmigrantes malayos desarrollaron y evolucionaron hasta su estado actual. A nosotros nos desilusionó, pues no nos pareció que estuviera bien cuidado y conservado.


Callejeando por el centro, siempre encontrarás una bocacalle o una pequeña plazoleta que te llame la atención. Nosotros pasamos un rato en un pequeño y coqueto mercadillo de artesanía situado en Greenmarket square, estratégicamente ubicado para aprovechar el incesante flujo de turistas ( es un punto histórico de la ciudad, y desde donde arrancan los free tour). Por cierto,  aquel que tenga el hedonismo por bandera o simplemente le apetezca un pequeño placer puntual, que sepa que el café que nos sirvieron en Barans, la cafetería de la esquina desde donde salen los free tour, estaba delicioso.

La sensación de espejismo que nos invadió durante gran parte del viaje comenzaba a germinar, y para hacerle frente, decidimos “buscar algo de África en África” ( esa fue la paradójica frase que encontramos para definir nuestro estado). Curiosamente, no había que caminar mucho. Pocas calles más abajo la lustrosidad decaía y el color de piel de nuestros circunstanciales conciudadanos se oscurecía. Y así llegamos al bazar de comida oriental, donde la oferta de comida asiática es muy variada. Si eres aficionado a este tipo de recetas, pagarás poco, comerás mucho, y  te picará aún más. Además, también es posible degustar comida italiana o turca.


En este lugar tuvimos contacto por primera vez con la descorazonadora mendicidad infantil, y nos llamó la atención la reacción de unas jóvenes sudafricanas ante la petición de limosna que los críos nos hicieron: esperaron disimuladamente hasta que se apartaran de nuestro lado, y aún más disimuladamente les dieron un par de monedas mientras los expulsaban del bazar. Éramos los únicos turistas, a excepción de un solitario y altísimo rubio que deambulaba abstraído con su mochila.

Unos metros más abajo de la entrada al bazar están el antiguo ayuntamiento y la gran plaza frente a la que se alza ( dedicaremos más tiempo a este histórico emplazamiento en la entrega de nuestra última semana en Sudáfrica). En ese momento no lo sabíamos, pero estábamos en un lugar icónico para la Sudáfrica democrática, en uno de los puntos claves de la Historia. Pero, en aquel instante, como la ignorancia es atrevida, sólo nos interesaba el gran mercadillo de objetos de segunda mano porque, este sí,  estaba claramente orientado al consumo de los ciudadanos nativos.


Para terminar, mencionamos la plaza de la zona de Adderley donde se encuentra la estación de tren “Cape Town”. Es una plaza abierta y extensa desde la que se divisa al fondo Table mountain. Es un buen lugar para observar el trasiego de la marabunta plantándole cara a la rutina  y para sacarse una foto “typical foreigner” en el marco gigante que encuadra la montaña.. Existen varios  marcos como éste en distintos puntos de la ciudad.
De cómo coger el tren y la experiencia en trayectos mejor hablamos en una entrada futura...

* Table Mountain

Se puede acceder hasta la base de la montaña (363m sobre el nivel del mar) con el autobús MyCityBus, y una vez allí, existen dos opciones para subir a la montaña: el cable o a pie.

La tarifa del teleférico es de 240R i/V o 125R un solo trayecto, aunque los niños, estudiantes y personas de tercera edad pagarán más o menos la mitad. Los tickets pueden comprarse online, o también en la oficina que tienen allí mismo (en alta temporada es recomendable ir temprano para evitar las largas filas que se producen).

En cuanto al horario, decir que la primera subida comienza a las 8:30, y la última se realiza a las 18:00, y para bajar, la última se realiza a las 19:00 (aunque supongo que dependiendo de la época del año esto puede cambiar).  

Más información en http://www.tablemountain.net/blog

Nosotros subimos en teleférico y bajamos caminando, y la verdad es que nos quedamos más que satisfechos de haberlo hecho así.
La dificultad de la ruta de senderismo es mínima pero hay bastante desnivel (la cima está a unos 1100m.), por lo que ni subir en teleférico y bajar andando, ni subir andando y bajar en teleférico, son opciones perfectas: si se elige subir a pie es posible que llegue algo cansado (el principio y fin son escaleras y cuestas con bastante pendiente), y si se opta por bajar a pie, se cansará menos pero es posible que se sufran las consecuencias de las agujetas los próximos dos días ;)

En cuanto al teleférico decir que es una cabina redonda en la que entran unas 65 personas, es de cristal y gira 360º mientras sube o baja (menos de 5 minutos), por lo que mientras se coloque uno al lado de la cristalera, podrá observar la magnífica vista desde diferentes ángulos.  Recomendamos ser las últimas personas en entrar en la cabina ( al subir), ya que al dar ésta una vuelta completa sobre su eje, terminaréis el trayecto en la misma posición en la que lo comenzasteis.En consecuencia, al llegar al punto más alto de la montaña tendréis frente a vosotros toda la ciudad de Cape Town.


Una vez arriba, el lugar es maravilloso, y podrán seguir disfrutando de las espectaculares vistas y podrán realizarse diferentes rutas mediante las que saborear los hermosos paisajes.


También decir que al lado de las taquillas hay un pequeño bar en el que se puede tomar algo de beber o también algún tentempié por un precio razonable, y una vez arriba, también hay otro restaurante y baños.

De todos modos, es importante tener en cuenta el tiempo, pues los días nublados pierde toda la gracia …


* Lion´s head

A un lado del Table Mountain está este precioso monte que sin duda alguna, merece la pena visitarlo. Se puede acceder hasta ahí también en MyCityBus, aunque esta vez habrá que caminar algo más hasta llegar al comienzo de la ruta.
Es un monte fácil pero rocoso, por lo que mientras que la subida comienza siendo camino, a mitad de trayecto empiezan las escaleras y rocas que habrá que ir subiendo y trepando hasta la cima.





* Stellenbosch
El valle de Stellenbosch (a unos 50km. de Ciudad del Cabo) es el más grande de las dos principales regiones vitivinícolas de Sudáfrica. Esta zona está salpicada de Wine Farms, los cuales son algo parecido a una mezcla entre hotel rural con bodega propia y restaurante de lujo, todo ello rodeado naturaleza que transmite una increíble sensación de paz y tranquilidad.
   

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