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domingo, 12 de febrero de 2017

DIARIO DE VIAJE ( PARTE 4)

- Día 10 Tsitsikamma - Jeffreys Bay - Port Elizabeth

    Jeffreys Bay es un pequeño pueblo costero, de casas bajas y carreteras anchas. Cuando estuvimos, estaba todo bastante sucio. Hacía mucho viento, por lo que estuvimos poco tiempo.
    En los días siguientes al que estuvimos, allá por mediados de julio, se celebraba una de las pruebas mundiales de surf, por lo que curioseamos entre el montaje que se había preparado para acoger tal evento. Asimismo, pasamos un rato observando los entrenamientos que los surfers estaban realizando. Era reseñable la limpieza y cuidado del recinto en el que iba a celebrarse el campeonato, en comparación con la impresión general que nos causó el resto del pueblo.
viento en Jeffreys Bay

    Una vez en el coche, y con la intención de salir del pueblo rumbo a Port Elizabeth, entramos por error en el township, por lo que pudimos apreciar por primera vez, desde dentro, cómo viven los habitantes de estas “favelas”. Nos llamaron la atención la gran cantidad de carteles informativos haciendo alusión a la alta tasa de criminalidad y a la precaución, incluso a la amenaza directa al malhechor, y comentamos que aunque así fuera, nos parecía que advertencias como esa favorecían la estigmatización de toda la comunidad, máxime cuando quien viaja ( o vive ) a Sudáfrica suele estar bien informado sobre las zonas en las que se concentra mayor  índice de violencia.
    Reflexión va kilómetro viene, llegamos a Port Elizabeth de noche. No nos gustaba la idea de andar vagando por la ciudad en mitad de la oscuridad, pero gracias a la tecnología moderna, llámese GPS, llegamos directamente a la puerta de la casa de la couchsurfer que nos iba  a alojar.


- Día 11 Addo Elephant National Park - Port Elizabeth

    El Addo Elephant National Park está a una media hora de Port Elizabeth. Es una zona protegida donde poder observar desde el coche animales salvajes en libertad, algo así como el hermano pequeño del Kruger National Park.
    Tras anotar nuestros datos y los del vehículo en recepción, circulamos todo el día por sus carreteras y pistas observando la fauna. No vimos leones, pero sí muchísmos elefantes, búfalos que compartieron camino al lado de nosotros, facoceros, avestruces....etc

Elefantes en Addo National Park

Regalo, obra de arte contemporanea de...¿Elefante? ¿Búfalo?

Alguien rebañó bien la cena en Addo Elephant National Park

    Si no se va a dormir dentro del parque, conviene abandonarlo cuando el sol aun alumbra. A nosotros nos envolvió la noche nada más abandonar el parque, y la conducción fue incómoda, ya que el alumbrado es precario en todo el tramo que une el parque y la ciudad. Sumadle a esto un montón de personas caminando por los márgenes de la carretera sobre las que, si hay noche cerrada, sólo intuirás una confusa silueta que no sabrás identificar. Si a alguien se le ocurriera invadir la calzada, el susto podría ser mayúsculo.

martes, 6 de diciembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 3)

- Día 7. MOSSEL BAY - KNYSNA

  • Mossel Bay.

Es un pequeño pueblo costero que se sitúa a mitad de la ruta jardín, a medio camino entre Cape Town y Port Elizabeth. Nosotros solo hicimos una breve parada aquí, y en ella aprovechamos para visitar una bonita tienda/galería de arte/artesanía, la cual estaba dividida en diferentes salas y en las que pudimos encontrar un poco de todo: cuadros, juguetes de madera,ropa… y también visitamos “The point of Human Origins” (según investigaciones arqueológicas, los humanos descendemos de una pequeña población de personas que vivieron en este punto 150.000 - 200.000 años atrás), el cual sólo vimos por encima, pero al que se puede acceder y realizar un tour por sus cuevas y alrededores si se reserva previamente.



  • Knysna:

Es una ciudad con mucho movimiento, en la que ya se comienza a percibir más el ambiente africano, pues la mayoría de la ciudadanía es ya de raza negra. Es un lugar pintoresco, con un mercadillo de artesanía en pleno centro, y una calle principal con un  par de pequeños centros comerciales donde abastecerse.
Knysna
La ciudad está a orillas de un gran lago, y unida mediante un puente a la isla que emerge aguas adentro. Nosotros no pasamos a la isla, pero recomendamos la vista panorámica del mirador que encontraréis carretera arriba, en dirección a Brenton on sea.
En los alrededores de Knysna hay gran cantidad de granjas de distinta índole, gestionadas en su gran mayoría por blancos adinerados.


- Día 8. BRENTON ON SEA - PLETTENBERG BAY - KNYSNA


  • Brenton on sea

No es más que una playa, y para llegar a esta, se puede hacer una parada en un mirador en la misma carretera que conduce hasta allí, y disfrutar de sus vistas.  

Playa de Brenton on Sea




  • Plettenberg Bay

Pueblo costero con mucho movimiento de tiendas, mercadillos, gente, playa… pero poca cosa que hacer. Aunque es verdad que en la oficina de turismo se pueden contratar distintas actividades y rutas para hacer en los alrededores.



  • Garden of Eden (Knysna)

Es un lugar que se encuentra a un lado de la carretera principal a medio camino entre Knysna y Plettenberg Bay. Se trata de un mini recorrido dentro de un frondoso bosque. Es curioso.

El jardín del Edén, Knysna




- Día 9. TSITSIKAMMA


Es un PN situado entre el pueblo de Nature’s Valley y la desembocadura de del Storm River. Realmente merece visitarlo.

Nosotro nos alojamos en un pequeño backpackers construido en una especie de poblado edificado con el único fin de proporcionar alojamiento y alternativas de ocio al turista que quiera visita Tsitsikamma. Está a escasos 10 kms de la puerta del parque y los precios son asequibles. Ofrecen: alojamientos, actividades de turismo activo ( zip lines, puenting, segway, visitas guiadas al bosque,  rutas en bici…). Hay también tres-cuatro restaurantes, cada uno con un toque especial: hay uno ambientado en la época de Elvis Presley y Marilyn Monroe, en la que no se escatima en detalles ( coches, motos, posters, guitarras, trajes que podrás vestir, un tocadiscos digital en el que puedes elegir qué canción suene…).Y además, mientras te sumerges en este pequeño mundo , podrás disfrutar de una buena comida.
Hay otro restaurante que aunque por fuera parezca más elegante, por dentro es un local totalmente acogedor, con un decorado antiguo pero bonito y con un montón de objetos artesanales que podrás adquirir: desde tarjetas postales ecológicas, hasta marcapáginas de madera, carteritas, bolsos de tela o dulces exquisitos. Hay también una pizzería y una restaurante regentado por unos artistas que en una galería adyacente exponen y venden sus propias obras.

Es un lugar de tránsito, pero tranquilo y muy bien ubicado si la intención es acceder al PN. La entrada cuesta 100R por persona (para acceder a la carretera por la que se llega al PN hay que pagar  un peaje de R35 )  y una vez dentro, existen al menos 3 rutas que merece la pena realizar. Una de ellas es la de los puentes colgantes, que comienza en una pequeña cala al lado de un gran restaurante y un aparcamiento. y cerca de unos cuantos bungalows en los que realmente podrás morir tranquilo y relajado.

Puentes colgantes
Cartel de la ruta

Esta ruta es muy fácil y corta,  circular, a la cual se le puede añadir un tramo extra bosque arriba y rodeado de montaña, hasta llegar a un mirador encima del mar.
Otras dos rutas empiezan a unos kilómetros de distancia del comienzo de la anterior. Nosotros hicimos solo una de ellas ( waterfall trail), y es altamente recomendable. La ruta comienza a unos metros del mar, desde un sendero que transcurre por el bosque, pero siempre bordeando la costa
cartel informativo de la ruta de la cascada
.Así pues, en este trayecto s suman los encantos del paseo entre árboles, luces y sombras con el incesante ruido de las olas golpeando las rocas. En el siguiente tramo se acceden a las ya mencionadas rocas, que son francamente grandes, por lo que superarla requiere de varias trepadas. Es importante realizar este tramo con luz suficiente, ya que la dirección que has de tomar está marcada con pintura amarilla sobre las rocas ( ya sea en forma de flechas o en forma de siluetas de pies ) y en condiciones de escasa visibilidad puedes desorientarte. Una vez pasado este divertidísimo trecho subimos unas escaleras de madera y bordeamos el mar por un camino precioso, que termina en una cascada golpeando la superficie del mar. Es una ruta preciosa, y aunque  sea más difícil que la anterior, al principio del camino hay una señal estimando el tiempo que va a llevar, pero nosotros la hicimos en menos de lo que marcaba. Lo que sí es cierto es que para disfrutar de esta ruta hace falta, sin llegar a exigencias profesionales ni de alto nivel, cierta preparación física.

Indispensable la buena visibilidad, marca en la izquierda
marca-guía: siga por aquí

Superado el tramos de rocas


Como hemos mencionado anteriormente, fuera ya del parque tienes distintas opciones de ocio activo: puenting (el más alto del mundo...nosotros nos asustamos :) ), tirolina por dos zonas diferentes: una en el bosque y otra  por encima de cascadas ( nosotros realizamos esta última).. Son 8 tirolinas y aunque nos divertimos, esperábamos una mayor descarga de adrenalina.





sábado, 12 de noviembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 2)

- Dia 5. Betty´s Bay- Hermanus - Onrus


  • Betty´s Bay.

Un pequeño pueblo ( a una hora de Cape Town, 100km.) costero en el que han construido una atracción turística que reúne a una colonia de pingüinos. Hay que pagar 10R (1,30€) para poder entrar, y una vez dentro, podrá seguir un corto caminito que le brindará la posibilidad de pasar un rato divertido observando cómo se mueven estos graciosos animalitos en su pequeña aldea.


  • Hermanus.

Es una pequeña ciudad costera (a 50km. de Betty´s Bay), bonita y con ambiente, en la cual básicamente existen tres opciones: pasear por un bonito camino que hay rodeando la costa, sentarse en alguno de los muchos restaurantes que hay en la zona y degustar su sabrosa comida, u ojear el mercadillo que hay en el centro. Y además, si  se tiene suerte, cabe la posibilidad de alegrar la vista viendo alguna ballena en el mar, pues este enclave es famoso por su emplazamiento como lugar de avistamiento de ballenas durante el invierno y la primavera.                             
 Nosotros (en julio) tuvimos que quedarnos con las ganas...



  • Onrus.

Es una zona residencial a unos 9 kilómetros de Hermanus. A simple vista no es más que un barrio lleno de casas, pero merece la pena acercarse a la costa, pues en ella hay un precioso paseo, en el que podrá encontrar, además, un montón de baldosas con diferentes inscripciones hechas por diferentes personalidades.



- Día 6. THE HOOP - CAPE AGULHAS - GROTTO BEACH (HERMANUS) - ONRUS


  • The hoop.

Supuestamente es una hermosa playa de arena blanca y llena de dunas a 150km de Hermanus, pero a no ser que se disponga de un todoterreno, llegar hasta allí es complicado y largo, pues el camino que en teoría (digo esto porque al de casi un par de horas en ruta decidimos dar media vuelta y volvernos) llega hasta el lugar está sin asfaltar y sin ningún tipo de señal o indicación.


  • Cape Agulhas.

Este cabo es el punto más meridional de África, y aparte de un paseo al lado del mar, se encuentra el segundo faro en servicio más antiguo de Sudáfrica, después del faro de Green Point en Ciudad del Cabo.  Aquí se separan  los océanos Atlántico e Índico.
Nosotros no entramos, pero está permitido entrar en el faro y subir hasta el balcón circular que alberga el foco.



  • Grotto beach (Hermanus)

Es una  gran playa rodeada de naturaleza, en la que además de poder descansar y pasear, se tiene acceso a un bosque en en el que se puede realizar una breve pero muy bonita y curiosa caminata.




lunes, 12 de septiembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 1)

DIARIO DE VIAJE

1- Día 1 - 4: CAPE TOWN

Ciudad del Cabo es la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica después de Johannesburgo.

El país tiene 11 idiomas oficiales, que son Afrikaans, Inglés, Ndbele, Sotho del Norte, Sotho, Swati, Tsonga, Tswana, Venda, Xhosa y Zulú, aunque el idioma de los negocios son el inglés y el Afrikaans.

La moneda de Sudáfrica es el Rand sudafricano, cuyo código de divisa es ZAR (ahora mismo el cambio está a 10 ZAR = 0,61 €). Se puede cambiar el dinero en los bancos, hoteles, tiendas grandes y restaurantes, y además, hay cajeros automáticos por todo el país y en todas las ciudades, incluyendo en centros comerciales y gasolineras, que aceptan todas las tarjetas internacionales de débito y de crédito.

Lo primero que hicimos al aterrizar en el aeropuerto fue cambiar Euros por ZAR allí mismo, en una oficina de cambio de dentro del aeropuerto (tiene el mismo coste que hacerlo fuera, o incluso menos que hacerlo desde un cajero automático, pues en éstos la mayoría de las veces cobran comisión). Seguido salimos del lugar para ir hasta el centro, y para ello primero tuvimos que evitar a los taxistas que nos invadieron para ofrecernos viajar con ellos (dispuestos a regatear) y seguido nos dirigimos a la parada de autobús MyCity bus http://myciti.org.za/en/home/ que estaba justo enfrente de la puerta principal de salida. Allí mismo en la taquilla tuvimos que comprar la tarjeta recargable (30 ZAR) y cargarla (solo se puede recargar en varios puntos concretos de la ciudad) de dinero (cada viaje cuesta 70 ZAR) que nos valdría después para viajar con este fantástico servicio de autobuses por una gran parte de Ciudad del Cabo.

Hay que recordar que por aquí se conduce por la izquierda, dato importante si se quiere coger después un coche de alquiler para recorrer el país. Nosotros lo hicimos con la compañía First, en la calle Loop 49 del centro de la ciudad, pero es importante saber que es posible encontrar todas las diferentes compañías en el aeropuerto.
Otro dato curioso a la hora de conducir es que las carreteras tienen unos arcenes tamaño carril, los cuales son utilizados muy frecuentemente, ya que si se ve que el de detrás quiere adelantarte, tendrás que incorporarte al arcén y moverte por éste para que el de detrás te pase, y una vez sucede esto, quien ha adelantado dará las luces de emergencia a modo de agradecimiento, y tú, en señal de cortesía, responderás dándole las largas.
También es importante saber que los vehículos que funcionan como taxis (oficiales o no, pues hay un montón) suelen conducir de forma bastante temeraria, y además, utilizan el claxon constantemente y a todas horas con el fin de llamar la atención y conseguir clientes (una auténtica locura).  

En cuanto al alojamiento tuvimos la gran suerte de poder alojarnos en casa de gente local gracias al programa de CS, aunque también es posible hacerlo en B&B, hoteles, habitaciones de alquiler o en Backpackers. En cuanto a esto último decir que hay un libro guía muy útil que se puede conseguir tanto en oficinas de turismo como en los mismos backpackers llamado Coast to Coast http://www.coasttocoast.co.za/ en el que se detallan todos los backpackers de todo el país, los cuales están comunicados por un servicio de autobuses llamado bazbus http://www.bazbus.com/ ), algo muy cómodo que le permitirá recorrer gran parte del país sin tener que utilizar coche propio.

Durante los 4 días que estuvimos en esta maravillosa ciudad, anduvimos por el centro, hicimos un par de treckings por el Table Mountain y el Lion´s head e hicimos una bonita ruta por la costa parando en una playa llamada Hout Bay en la que pudimos ver focas ahí mismo, hasta la gran zona de viñedos de Stellenbosch, donde pudimos visitar una Wine Farm llamada Webersburg.


  • City centre

El centro de la ciudad de Cape Town es un vital, bullicioso y europeizado núcleo urbano atravesado por largas avenidas paralelas interconectadas. Long street, jalonada a ambos lados por multitud de backpackers, late día y noche atrayendo a la ciudad madre al turista ávido de energía. Esta calle fue nuestro punto de referencia para orientarnos por el centro. De aquí sales y aquí volverás.



Caminando en dirección a Kloof street, mirando hacia la derecha ( o hacia arriba, que viene a ser lo mismo), verás en un momento dado un pintoresco barrio de casas coloridas. Es Bo-Kaap, el asentamiento que los inmigrantes malayos desarrollaron y evolucionaron hasta su estado actual. A nosotros nos desilusionó, pues no nos pareció que estuviera bien cuidado y conservado.


Callejeando por el centro, siempre encontrarás una bocacalle o una pequeña plazoleta que te llame la atención. Nosotros pasamos un rato en un pequeño y coqueto mercadillo de artesanía situado en Greenmarket square, estratégicamente ubicado para aprovechar el incesante flujo de turistas ( es un punto histórico de la ciudad, y desde donde arrancan los free tour). Por cierto,  aquel que tenga el hedonismo por bandera o simplemente le apetezca un pequeño placer puntual, que sepa que el café que nos sirvieron en Barans, la cafetería de la esquina desde donde salen los free tour, estaba delicioso.

La sensación de espejismo que nos invadió durante gran parte del viaje comenzaba a germinar, y para hacerle frente, decidimos “buscar algo de África en África” ( esa fue la paradójica frase que encontramos para definir nuestro estado). Curiosamente, no había que caminar mucho. Pocas calles más abajo la lustrosidad decaía y el color de piel de nuestros circunstanciales conciudadanos se oscurecía. Y así llegamos al bazar de comida oriental, donde la oferta de comida asiática es muy variada. Si eres aficionado a este tipo de recetas, pagarás poco, comerás mucho, y  te picará aún más. Además, también es posible degustar comida italiana o turca.


En este lugar tuvimos contacto por primera vez con la descorazonadora mendicidad infantil, y nos llamó la atención la reacción de unas jóvenes sudafricanas ante la petición de limosna que los críos nos hicieron: esperaron disimuladamente hasta que se apartaran de nuestro lado, y aún más disimuladamente les dieron un par de monedas mientras los expulsaban del bazar. Éramos los únicos turistas, a excepción de un solitario y altísimo rubio que deambulaba abstraído con su mochila.

Unos metros más abajo de la entrada al bazar están el antiguo ayuntamiento y la gran plaza frente a la que se alza ( dedicaremos más tiempo a este histórico emplazamiento en la entrega de nuestra última semana en Sudáfrica). En ese momento no lo sabíamos, pero estábamos en un lugar icónico para la Sudáfrica democrática, en uno de los puntos claves de la Historia. Pero, en aquel instante, como la ignorancia es atrevida, sólo nos interesaba el gran mercadillo de objetos de segunda mano porque, este sí,  estaba claramente orientado al consumo de los ciudadanos nativos.


Para terminar, mencionamos la plaza de la zona de Adderley donde se encuentra la estación de tren “Cape Town”. Es una plaza abierta y extensa desde la que se divisa al fondo Table mountain. Es un buen lugar para observar el trasiego de la marabunta plantándole cara a la rutina  y para sacarse una foto “typical foreigner” en el marco gigante que encuadra la montaña.. Existen varios  marcos como éste en distintos puntos de la ciudad.
De cómo coger el tren y la experiencia en trayectos mejor hablamos en una entrada futura...

* Table Mountain

Se puede acceder hasta la base de la montaña (363m sobre el nivel del mar) con el autobús MyCityBus, y una vez allí, existen dos opciones para subir a la montaña: el cable o a pie.

La tarifa del teleférico es de 240R i/V o 125R un solo trayecto, aunque los niños, estudiantes y personas de tercera edad pagarán más o menos la mitad. Los tickets pueden comprarse online, o también en la oficina que tienen allí mismo (en alta temporada es recomendable ir temprano para evitar las largas filas que se producen).

En cuanto al horario, decir que la primera subida comienza a las 8:30, y la última se realiza a las 18:00, y para bajar, la última se realiza a las 19:00 (aunque supongo que dependiendo de la época del año esto puede cambiar).  

Más información en http://www.tablemountain.net/blog

Nosotros subimos en teleférico y bajamos caminando, y la verdad es que nos quedamos más que satisfechos de haberlo hecho así.
La dificultad de la ruta de senderismo es mínima pero hay bastante desnivel (la cima está a unos 1100m.), por lo que ni subir en teleférico y bajar andando, ni subir andando y bajar en teleférico, son opciones perfectas: si se elige subir a pie es posible que llegue algo cansado (el principio y fin son escaleras y cuestas con bastante pendiente), y si se opta por bajar a pie, se cansará menos pero es posible que se sufran las consecuencias de las agujetas los próximos dos días ;)

En cuanto al teleférico decir que es una cabina redonda en la que entran unas 65 personas, es de cristal y gira 360º mientras sube o baja (menos de 5 minutos), por lo que mientras se coloque uno al lado de la cristalera, podrá observar la magnífica vista desde diferentes ángulos.  Recomendamos ser las últimas personas en entrar en la cabina ( al subir), ya que al dar ésta una vuelta completa sobre su eje, terminaréis el trayecto en la misma posición en la que lo comenzasteis.En consecuencia, al llegar al punto más alto de la montaña tendréis frente a vosotros toda la ciudad de Cape Town.


Una vez arriba, el lugar es maravilloso, y podrán seguir disfrutando de las espectaculares vistas y podrán realizarse diferentes rutas mediante las que saborear los hermosos paisajes.


También decir que al lado de las taquillas hay un pequeño bar en el que se puede tomar algo de beber o también algún tentempié por un precio razonable, y una vez arriba, también hay otro restaurante y baños.

De todos modos, es importante tener en cuenta el tiempo, pues los días nublados pierde toda la gracia …


* Lion´s head

A un lado del Table Mountain está este precioso monte que sin duda alguna, merece la pena visitarlo. Se puede acceder hasta ahí también en MyCityBus, aunque esta vez habrá que caminar algo más hasta llegar al comienzo de la ruta.
Es un monte fácil pero rocoso, por lo que mientras que la subida comienza siendo camino, a mitad de trayecto empiezan las escaleras y rocas que habrá que ir subiendo y trepando hasta la cima.





* Stellenbosch
El valle de Stellenbosch (a unos 50km. de Ciudad del Cabo) es el más grande de las dos principales regiones vitivinícolas de Sudáfrica. Esta zona está salpicada de Wine Farms, los cuales son algo parecido a una mezcla entre hotel rural con bodega propia y restaurante de lujo, todo ello rodeado naturaleza que transmite una increíble sensación de paz y tranquilidad.