ESCUELA DEL TOWNSHIP JOE SLOVO EN CAPE TOWN
Gracias a las gestiones que una pareja de couchsurfers realizó,
pudimos entrar a conocer dos centros educativos en un township.
Estuvimos en un colegio de educación secundaria y en otro de
primaria. Nos encontramos con una realidad acorde al contexto
sociaeconómico del alumnado, completamente dramática: alumnado con
problemas de drogas, alcohol, SIDA, abandono escolar, ambarazaos
prematuros, falta de motivación, fallecimiento de progenitores... Pero
por esperado, no fue eso lo que más nos impactó. Nos resultó
tremendamente doloroso ver la nula autocrítica que los centros efectúan,
pues siguen encarando las mismas problemáticas históricas en la
relación educador-educando mediante los mismos métodos de siempre...y
ellos mismos admiten que no les dan resultado.
Preguntados sobre la metodología empleada para intentar cautivar al
alumnado la respuesta fue de absoluta incredulidad, respondiendo como
quien ha de decir una obviedad, que ellas escriben en la pizarra y el
alumnado copia. En la misma línea, no tienen planes de integración de
los familiares en la educación de sus hijos, no saben exactamente para
cuántos alumnos se cocina en la escuela, en el colegio de primaria el
alumnado ha de cuadrarse ante la presencia de una directora que gestiona
la escuela como si necesitara perentoriamente sentir en sus venas la
autoridad...
Si esta sensación fuera generalizada en los centros educativos de los
township, creemos urgentísima la necesidad de un plan conjunto entre
gobierno y estamentos educativos en Sudáfrica, en el cual las
autoridades aseguren la dotación de infraestructuras físicas a los
centros y la formación profesional del profesorado. Del mismo modo, la
comunidad educativa necesita un replanteamiento de su labor, dejando de
culpar del fracaso exclusivamente al entorno social y buscando nuevas
vías de intervención, asumiendo así también su parte de responsabilidad.
Sabemos que es una labor dificilísima. A fe que lo sabemos.
Pero es indescriptible la sensación de desazón y aflicción que nos
envolvió en estas escuelas, no tanto por las problemáticas inherentes al
contexto social, si no por la falta absoluta de reflexión que
percibimos entre los responsables de asumir estos déficit como motor de
la función transformadora de la educación.
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| Mural en Soweto |
En Sudáfrica, como en muchas partes del mundo, las paredes tienen la
capacidad de hablar. Deseamos de corazón que más temprano que tarde el
sistema educativo responsable de los township asuma como máxima este
mural que fotografiamos en Soweto. Establecerán así los cimientos sobre
los que edificar la emancipación.
Ánimo compañeras y compañeros, nuestro presente es el futuro de nuestros alumnos.
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