sábado, 31 de diciembre de 2016

MUSEO DEL APARTHEID, JOHANNESBURGO

Creemos que este museo merece una entrada donde la atención no se disgregue, por lo que hemos recuperado esta parte de la crónica de una entrada anterior. Si estáis interesados en historia, política, o incluso arte, a fe que este lugar os gustará. Si lo visitáis, preparaos porque impacta, pero pasad, es esclarecedor. 

Situado a 20 minutos de Soweto en coche, el museo está exquisítamente planificado y ofrece una experiencia multidimensional, aunando la típica exposición de objetos reales con una multiplicidad de sensaciones provenientes tanto de la organización física del interior como del dominio de la intensidad lumínica. 

Los accesos al edificio principal están divididos entre una puerta para blancos y otra para no blancos, asestándote así el primer crochet antes incluso de que hayas sobrepasado el umbral. Ya estás alerta, ya empiezas a tambalearte. El interior te noqueará. 

Segregación, Apartheid museum


Tras atravesar una zona de transición a través de pasillos separados ( jalonados de objetos reales referentes a la clasificación racial y a la exclusión institucionalizada) según la raza correspondiente, comienza un recorrido concebido a modo de línea temporal a través de la historia de Sudáfrica.

Segregación, Apartheid museum

 Estos primeros años que cruzas van aportándote el contexto general que sirvió de soporte al nacimiento del Apartheid. Al mismo tiempo, la estrechez y la oscuridad de los corredores por los que transitas van sumiéndote en una atmósfera opresiva e incómoda, que alcanzará su cénit cuando te sumerjas de pleno en los años más duros del Apartheid y las protestas sádicamente reprimidas.

Absurdo...pero real. Apatheid museum

 En esta fase se añade otro elemento ambiental  que acentúa  la sensación de desasosiego, pues desembocas en una sala oscura donde distintas pantallas muestran documentales de manifestaciones y violencia. El sonido, a todo volumen, te intimida. Las imágenes,vertiginosas y duras cual bala directa a tu sien, te apabullan. Pero sigues caminado, inexorable como el tiempo de la Historia que recorres, y percibes que poco a poco los pasillos se anchan, los barrotes ya no están, la iluminación aumenta...Estás en la época de transición,  pronto vas a ser testigo de las negociaciones mediante las que consiguieron redactar la nueva constitución.  Y así, quemando etapas históricas, superando la opresión de metros ( decenas de años) atrás, vislumbras las rúbricas de la Carta Magna que abrió las puertas de un tiempo nuevo. Accedes entonces a un último pasillo, ancho y alumbrado con luz natural. Caminas hacia la salida, hacia la luz que te invade, saliendo al fin al aire libre. Has terminado tu viaje, bienvenido al jardín de la libertad y la igualdad.

viernes, 23 de diciembre de 2016

UN CAOS, PERDÓN, UN TAXI EN MARRUECOS

Estoy seguro de que la teoría del caos se fraguó en una parada de taxis marroquí.
Me imagino al físico avezado observando el trajín apoyado en el lateral del taxi que saldría hacia su destino a una hora indeterminada, exactamente a las que el coche se llene en punto. Allí apostado dibujó esquemas relacionales, anotó cambios en los sistemas, atisbó las consecuencias y reorganizó apuntes.
Hace bastante menos tiempo, nosotros observábamos los vaivenes de nuestro contacto en Nador intentando que el taxi se llenara lo antes posible. Más de media hora y tres personas después, siete anchoas bípedas emprendíamos rumbo a Alhucemas. Mohamed ocupaba el ala izquierda del asiento trasero, malhumorado porque  habiamos decidido volver en taxi. En el ala derecha, una sexagenaria con el brazo escayolado protegía su cuerpo invocando al espíritu del Daniel Pasarella más territorial. Su codo mellaba mi costillar en cada curva. En el centro, Zuri y yo demostrábamos con nuestros cuerpos nuestra destreza en el Tetris.
En el asiento del copiloto dos hombres compartían espacio y conversación.
No llevamos diez minutos cuando la señora se duerme. O es sonámbula o su codo es un ente autónomo independiente de ese cerebro que desahoga su cansancio entre profundos resoplidos.
La cara de Moha no mejora, pero el olor producido por el hacinamiento empeora. Le hago a Zuri un comentario irónico sobre la relevancia de las especias en Marruecos y el remedio no sana la enfermedad. Le entra un incontrolable ataque de risa, le pido que por favor pare, me responde entre espasmos que no puede. Siento que somos el coche teledirigido de Kafka. Cómo se divierte el cabrón.
Los cinturones no sirven para nada, las normas de circulación tampoco, las líneas continuas son un gasto absurdo de pintura.
Suena el teléfono de la bella durmiente. Levanta la pantalla sin abrir los ojos, grita un monosílabo y sigue roncando. Admirable.
A medio camino el chófer comienza a hacer aspavientos. Algo va mal. Esa misma mañana habíamos abandonado un autobús que se averió a mitad de trayecto entre las dos ciudades...No podía volver a pasar. Pero sí.
Unos kilómetros más adelante el taxi para delante de lo que parece un restaurante de carretera. Los tres hombres de delante bajan y miran el motor. La mujer de mi derecha abre la puerta, vomita, cierra y sigue soñando. Inmutable. Impertérrita.
Prodigioso.
Esta vez yo también estallo en una carcajada incontrolable.
Mohamed no. Mohamed sigue enfadado.
Los mecánicos circunstaciales han arreglado el desperfecto y vuelven al coche. El chófer le ofrece a la mujer ir al baño. Ni se inmuta. Tras insistirle, abre los ojos, responde vagamente entre brumas somnolientas y vuelve ipso facto a despeñarse en su sueño.
Es mi ídolo.
Zuri y yo creemos morir desternillados. O por accidente de circulación. O por caer barranco abajo. O por falta de oxígeno.O por...qué más da, puestos a morir que sea de risa.
El móvil de mi nueva referente vuelve a sonar unas cuantas veces. La secuencia es siempre la misma: grito monosilábico y a conversar con Morfeo. Todo en un nanosegundo.
Ya se divisan las luces de Alhucemas, pero no, aun no hemos llegado.
En la periferia de la ciudad nos da el alto un control policial. Nos piden la documentación. Nada más. Ni cinturones ni plazas permitidas. Sólo quiénes somos y a dónde vamos.
A los del pasaporte extranjero también qué hacemos en Marruecos y con quién estamos, dónde nos alojamos y por qué volvemos a esas horas. Nosotros respondemos con el protocolario "no entiendo", "ez dut ulertzen", "I dont understand", "no capisco" y todo el inventario de la torre de Babel. Todo menos el que les dé cancha.
Mohamed conversa con ellos. Está incomodísimo. Los tres de delante se giran y nos sonríen. El conductor nos tranquiliza con gestos. Nosotros estamos bien. La mujer...La mujer duerme.
Uno de los policías intenta despertarla, ella ronronea convenientemente, compiten en tozudez y la señora gana por goleada. Joder Ibai, no te rías ahora. Zuri, ni se te ocurra.
El agente desiste y la mujer ni siquiera ha abierto el bolso.
Qué profesional.
Tras largos dimes y diretes nos dan el visto bueno.
Podemos seguir. Incluso nos recomiendan un hotel de la ciudad. Cerquita de la cala, buena calidad, buen precio.
Shukran agente, muy amable.
Ahora sí, ya estamos en Alhucemas. Vamos al piso que ya vale de aventura por hoy.



sábado, 17 de diciembre de 2016

NADOR: BLAINE E ILSA EN CASABLANCA

Nador es "Casablanca". La película.
Sin Bogart ni Bergman ni el piano de Sam llorando las lágrimas que Blaine e Ilsa no se permitían, pero febril, rastrera, vigilante, traicionera.
Asomada a la atalaya transcontinental ( apenas 200 kms por mar) y con Melilla ( 16 kms) como  puerta del patio trasero  europeo, en Nador  bulle el tráfico: rodado, marítimo, aereo...y más. Mucho más.
Basta con  caminar por las calles paralelas al paseo  para que Mohamed nos recomiende guardar el móvil. En las aceras, mantas extendidas improvisan un mercadillo donde se venden objetos que los tenderos no compraron. Alguien que está siendo seguido nos está siguiendo, un hombre nos increpa, otro me grita que me afeite y ríe conmigo cuando a mí me da la risa, le pregunto a Mohamed por el monte Gurugú y miente que no sabe, que no lo conoce, que no está cerca.
En esta zona adyacente al mar los edificios tienen marcado estilo europeo, las calles son anchas, están bien asfaltadas y el ambiente se muestra  opresivo. Es un hormiguero humano de caminantes con retrovisor.
Incómodo con la atmósfera y nuestras preguntas, Moha nos va alejando subrepticiamente del núcleo del galimatías. Nosotros le dejamos hacer, le conviene destensarse.
Nador bulle

Y así es, porque cual matrioska con sorpresa, existe otro Nador completamente distinto muy cerca de alli.
Un Nador africano, un Nador  previo al crecimiento poblacional que lo ha sobrepasado, un Nador de calles sin asfaltar, niños jugando, casas coloridas de baja altura y  vida tranquila. Un Nador al que se llega andando en apenas media hora desde "Casablanca", aquel otro Nador.
Enlazamos en nuestro caminar con una zona intermedia, limbo entre dos mundos: el futbol base local se entrena en un moderno campo de hierba artificial, las plazas rebosan de juegos entre críos y adultos, los adolescentes se sonríen buscándose tras el humo... Las escenas se nos antojan reconocibles.
La prudencia mira al cielo y comprende por qué ha empezado a tiritar. No es miedo, es que empieza a anochecer. "Mejor volvemos a Alhucemas", nos sugiere entre susurros.
De vuelta a "Casablanca" por la avenida principal caemos en la cuenta de que la densidad de alojamientos ofertados es desmesurada. Ciudad de paso. Intuímos que también de peso. Y a juzgar por el estado de muchos de los hostales, ciudad de urgencias. Anonimato y fugacidad. Si te he visto no me acuerdo.Trato hecho.
Los buses ya han salido, así que toca compartir taxi. Mohamed acuerda el precio del trayecto y mientras esperamos a que el coche se llene, un hombre abre la caja  de electricidad del poste de la esquina de la estación, deja un sobre dentro, cierra la puerta y se aleja sin mirar atrás. Zuri y yo disimulamos nuestra señal de aviso: atentos.
Un taxista baja del vehículo, recoge el sobre y vuelve a entrar al taxi. Deja el sobre en el asiento del copiloto. Sin abrirlo, sin nerviosismo, sin llamar la atención, sin nada. Todo normal.
Otro hombre nos mira fijamente. Le sostenemos la mirada y le saludamos. Media sonrisa es la respuesta.
"Ibai, Zuri, ya estamos siete"-Mohamed nos informa de que el taxi va a salir.
Volvemos a Alhucemas.

domingo, 11 de diciembre de 2016

LA SUDÁFRICA DE LOS SUDAFRICANOS ( PARTE 3)

Sudáfrica es muchas cosas y todas a la vez. Es materia y antimateria conviviendo en el alambre, es arcoiris de belleza exultante, es cautivador anochecer que tornará en abrumador amanecer, es noche cerrada anunciando tormenta que siempre amaina aunque a veces demasiado tarde, es bóveda estrellada preludio de un sol luminoso guardián de rescoldos.

Porque Sudáfrica es todo eso y más, he aquí un relato polifónico hilado con retazos de lo que la gente nos dijo: 

-"Tener un socio de raza negra está bien, pero el gobierno sólo aplica esta ley con los sudafricanos. Yo quise abrir un negocio con un socio de Zimbabwe y no pude...y era completamente negro.

Personalmente prefiero trabajar con personas negras de fuera de Sudáfrica: vienen  a la hora, si no van a acudir llaman por teléfono para avisar...

Los sudafricanos no cumplen porque la ley los protege" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town)

-"Los jóvenes, para abrir un negocio sin que nadie nos condicione, le pagamos un dinero X a algún conocido negro, incluso a alguien que no conocemos, para que su nombre conste como socio fundador" ( hombre blanco de 31 años, Hermanus)

-"¿ Mañana es fiesta aquí?" ( pregunta que nos hicieron, debido a que al día siguiente eran las elecciones, dos trabajadores jóvenes negros en un supermercado de Cape Town).

 

Protesta del partido ANC en Soweto, Johannesburgo

-"¿ A qué hora cerráis mañana? -No sabemos. -¿Cómo?¿No sabéis a qué hora termináis mañana de trabajar?- No, pregúntadle a nuestro jefe" ( conversación con varias trabajadoras negras en un supermercado de Cape Town).

-"Aquí los negros tienen más difícil terminar la educación básica ( hombre blanco de 24 años, Pretoria)

-"Tenemos una tasa de abandono escolar muy alta. Nuestros alumnos tienen muchos problemas estructurales: drogas, alcohol, pobreza extrema,SIDA, si fallecen sus progenitores el o la hija mayor ha de hacerse cargo de los pequeños..." ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

Township Joe Slovo, Cape Town

-"De todo el profesorado, sólo cobramos 4 ó 5" ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

-"¿ Metodología? No entiendo la pregunta" ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

-"Tenemos un ratio que puede llegar hasta 60 alumnos por profesor ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, donde las aulas están en módulos prefabricados, Cape Town).

-"En una chabola como esta pueden llegar a vivir dos familias enteras ( directora negra de un colegio de primaria del township Joe Slovo, Cape Town, preuntada por cuánta gente vive en cada minúscula chabola de chapa que conforman las viviendas del township).


-"El hombre que conocisteis ayer está manco porque un cocodrilo le arrancó el brazo. Fue con su hijo al río y el cocodrilo atacó al niño. Fue a defenderle y el cocodrilo le llevó el brazo. Salvó la vida de milagro: la única persona que compartía el campamento con ellos era médico, y consiguió contenerle la hemorragia a duras penas hasta que llegó el helicóptero de evacuación ( mujer blanca de 72 años, Cape Town)

 

martes, 6 de diciembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 3)

- Día 7. MOSSEL BAY - KNYSNA

  • Mossel Bay.

Es un pequeño pueblo costero que se sitúa a mitad de la ruta jardín, a medio camino entre Cape Town y Port Elizabeth. Nosotros solo hicimos una breve parada aquí, y en ella aprovechamos para visitar una bonita tienda/galería de arte/artesanía, la cual estaba dividida en diferentes salas y en las que pudimos encontrar un poco de todo: cuadros, juguetes de madera,ropa… y también visitamos “The point of Human Origins” (según investigaciones arqueológicas, los humanos descendemos de una pequeña población de personas que vivieron en este punto 150.000 - 200.000 años atrás), el cual sólo vimos por encima, pero al que se puede acceder y realizar un tour por sus cuevas y alrededores si se reserva previamente.



  • Knysna:

Es una ciudad con mucho movimiento, en la que ya se comienza a percibir más el ambiente africano, pues la mayoría de la ciudadanía es ya de raza negra. Es un lugar pintoresco, con un mercadillo de artesanía en pleno centro, y una calle principal con un  par de pequeños centros comerciales donde abastecerse.
Knysna
La ciudad está a orillas de un gran lago, y unida mediante un puente a la isla que emerge aguas adentro. Nosotros no pasamos a la isla, pero recomendamos la vista panorámica del mirador que encontraréis carretera arriba, en dirección a Brenton on sea.
En los alrededores de Knysna hay gran cantidad de granjas de distinta índole, gestionadas en su gran mayoría por blancos adinerados.


- Día 8. BRENTON ON SEA - PLETTENBERG BAY - KNYSNA


  • Brenton on sea

No es más que una playa, y para llegar a esta, se puede hacer una parada en un mirador en la misma carretera que conduce hasta allí, y disfrutar de sus vistas.  

Playa de Brenton on Sea




  • Plettenberg Bay

Pueblo costero con mucho movimiento de tiendas, mercadillos, gente, playa… pero poca cosa que hacer. Aunque es verdad que en la oficina de turismo se pueden contratar distintas actividades y rutas para hacer en los alrededores.



  • Garden of Eden (Knysna)

Es un lugar que se encuentra a un lado de la carretera principal a medio camino entre Knysna y Plettenberg Bay. Se trata de un mini recorrido dentro de un frondoso bosque. Es curioso.

El jardín del Edén, Knysna




- Día 9. TSITSIKAMMA


Es un PN situado entre el pueblo de Nature’s Valley y la desembocadura de del Storm River. Realmente merece visitarlo.

Nosotro nos alojamos en un pequeño backpackers construido en una especie de poblado edificado con el único fin de proporcionar alojamiento y alternativas de ocio al turista que quiera visita Tsitsikamma. Está a escasos 10 kms de la puerta del parque y los precios son asequibles. Ofrecen: alojamientos, actividades de turismo activo ( zip lines, puenting, segway, visitas guiadas al bosque,  rutas en bici…). Hay también tres-cuatro restaurantes, cada uno con un toque especial: hay uno ambientado en la época de Elvis Presley y Marilyn Monroe, en la que no se escatima en detalles ( coches, motos, posters, guitarras, trajes que podrás vestir, un tocadiscos digital en el que puedes elegir qué canción suene…).Y además, mientras te sumerges en este pequeño mundo , podrás disfrutar de una buena comida.
Hay otro restaurante que aunque por fuera parezca más elegante, por dentro es un local totalmente acogedor, con un decorado antiguo pero bonito y con un montón de objetos artesanales que podrás adquirir: desde tarjetas postales ecológicas, hasta marcapáginas de madera, carteritas, bolsos de tela o dulces exquisitos. Hay también una pizzería y una restaurante regentado por unos artistas que en una galería adyacente exponen y venden sus propias obras.

Es un lugar de tránsito, pero tranquilo y muy bien ubicado si la intención es acceder al PN. La entrada cuesta 100R por persona (para acceder a la carretera por la que se llega al PN hay que pagar  un peaje de R35 )  y una vez dentro, existen al menos 3 rutas que merece la pena realizar. Una de ellas es la de los puentes colgantes, que comienza en una pequeña cala al lado de un gran restaurante y un aparcamiento. y cerca de unos cuantos bungalows en los que realmente podrás morir tranquilo y relajado.

Puentes colgantes
Cartel de la ruta

Esta ruta es muy fácil y corta,  circular, a la cual se le puede añadir un tramo extra bosque arriba y rodeado de montaña, hasta llegar a un mirador encima del mar.
Otras dos rutas empiezan a unos kilómetros de distancia del comienzo de la anterior. Nosotros hicimos solo una de ellas ( waterfall trail), y es altamente recomendable. La ruta comienza a unos metros del mar, desde un sendero que transcurre por el bosque, pero siempre bordeando la costa
cartel informativo de la ruta de la cascada
.Así pues, en este trayecto s suman los encantos del paseo entre árboles, luces y sombras con el incesante ruido de las olas golpeando las rocas. En el siguiente tramo se acceden a las ya mencionadas rocas, que son francamente grandes, por lo que superarla requiere de varias trepadas. Es importante realizar este tramo con luz suficiente, ya que la dirección que has de tomar está marcada con pintura amarilla sobre las rocas ( ya sea en forma de flechas o en forma de siluetas de pies ) y en condiciones de escasa visibilidad puedes desorientarte. Una vez pasado este divertidísimo trecho subimos unas escaleras de madera y bordeamos el mar por un camino precioso, que termina en una cascada golpeando la superficie del mar. Es una ruta preciosa, y aunque  sea más difícil que la anterior, al principio del camino hay una señal estimando el tiempo que va a llevar, pero nosotros la hicimos en menos de lo que marcaba. Lo que sí es cierto es que para disfrutar de esta ruta hace falta, sin llegar a exigencias profesionales ni de alto nivel, cierta preparación física.

Indispensable la buena visibilidad, marca en la izquierda
marca-guía: siga por aquí

Superado el tramos de rocas


Como hemos mencionado anteriormente, fuera ya del parque tienes distintas opciones de ocio activo: puenting (el más alto del mundo...nosotros nos asustamos :) ), tirolina por dos zonas diferentes: una en el bosque y otra  por encima de cascadas ( nosotros realizamos esta última).. Son 8 tirolinas y aunque nos divertimos, esperábamos una mayor descarga de adrenalina.