Nosotros, durante un mes, utilizamos tres medios de transporte.
La mayoría del viaje lo hicimos en coche alquilado. Fue un pequeño Ford Figo blanco, y aguantó como un campeón los más de 5000kms que le hicimos.
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| Con este coche recorrimos más de 5000kms |
Sudáfrica es un país extenso, con grandes distancias que recorrer ( el sur es relativamente cómodo, pero a medida que subes las distancias aumentan), y una red principal de carreteras de buena calidad. Apenas hay peajes, y los que pasamos ( por ejemplo antes de llegar a Tsitsikamma) no son caros.
La mayoría de las carreteras son de un carril de ida y otro de vuelta, pero los sudafricanos han ideado un código de circulación no escrito mediante el que facilitarse la circulación: aprovechan la gran anchura de los arcenes para echarse a un lado y permitir el adelantamiento al que llega por detrás.
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| Código oficioso de adelantamiento |
Educados y amables como son, aquel que te adelante activará las luces de emergecia para agradecer la cortesía, tu ráfaga de luces largas dirá "de nada".
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| red pricipal de carreteras, Sudáfrica |
Curioso...Y una locura hasta que descifras el código.
Las carreteras secundarias son de peor calidad, pero encontramos obras de acondicionamiento y ampliación en gran parte del país, como llegando a Free State o a lo largo de gran parte de la provincia de Mpumalanga.
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| carretera secundaria, Sudáfrica |
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| Trabajadoras calentándose con una hoguera. Obras camino de los Drakensberg |
Eso sí, estás en África, por lo que si quieres disfrutar de alguna de las perlas del país deberás aventurarte necesariamente en algunas pistas sin asfaltar...y en caminos de baches ( así descubrimos Bulungula) que te retrotraerán a tu niñez en aquellas añoradas barracas saltarinas de las ferias de los pueblos.
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| camino sin asfaltar, Bulungula |
La comodidad en la conducción disminuye en las ciudades, aunque por distintas razones dependiendo del tipo de ciudad. En aquellas "occidentalizadas" como Cape Town o Johannesburgo la densidad de tráfico puede llegar a ser demencial. Súmesele a esto que en los stops tiene preferencia el que antes llegue...Y que nosotros aun hoy no tenemos del todo claro a qué semáforo hay que obedecer ( creemos que la prioridad la marca el que esté en la dirección a la que quieres ir, no el que tienes inmediatamente delante. De todos modos, admitimos nuestra total ineptitud descodificando esta regla). Pero África sorprende, y curiosamente, el día que en el barrio de Johannesburgo donde nos alojábamos se averiaron los semáforos, el tráfico fluyó más ordenado que nunca. Era un cruce de cuatro carriles y cuatro direcciones. Eficiente autogestión, sí señor. Y un poema nuestra cara cuando percibimos que no funcionaban...
En las ciudades "africanizadas" el problema es el caos de idas y venidas de todo tipo de vehículos, sin orden aparente a ojos de dos novatos en estas lides. Agregad peatones cruzando por doquier y animales ( domésticos algunos, véase cerdos y gallinas; Salvajes otros, como los monos) invadiendo la calzada...O decenas de taxis tocando el claxon al mismo tiempo para atraer clientes ( ¿? ¡! )...Toda una experiencia.
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| saludos "on the road" |
Hay que tener muchísimo cuidado, y esto en todos lados, con las furgonetas que ejercen de
taxis. Conducen muy, y remarcamos el
muy,
temerariamente.
En Cape Town, quien no quiera conducir, puede aprovechar el gran servicio que ofrece "mycity bus". Es una línea de autobuses bien organizada que conecta los principales núcleos de la urbe. Nosotros la convertimos en nuestro principal medio de transporte. Los últimos días utilizamos también el tren para llegar al barrio de nuestros couchsurfers. En este caso la experiencia fue menos agradable: sufrieron grandes retrasos que masificaron los vagones, e incluso se originó una pelea en la estación principal. Las paradas no están bien iluminadas y la limpieza no es la mejor. Asimismo, las puertas se cierran y desbloquean manualmente, dando origen a escenas tales como hacer parte del trayecto con las puertas del vagón abiertas porque los viajeros más cercanos a la puerta deseaban sentir el aire...o sacar la cabeza con el tren en marcha. La entrada y salida en los tornos de la estación principal tenía un punto caótico, ya que los tornos no funcionaban, y por lo tanto, comprobaban todos los billetes visualmente. Nada especialmente grave en todo caso ( a excepción quizá de los "suicidas" inconscientes de "cabeza sobrante"). Aunque más tarde de lo previsto en ocasiones, terminamos llegando siempre a nuestro destino.
En Johannesburgo, el tren al que subimos para salir del aeropuerto nos pareció muy caro, pero ninguna queja en cuanto al servicio.
Por último, y aunque nosotros no lo utilizamos, queremos nombrar el "bazzbus", pues les será de utilidad a aquellos que no quieran alquilar un coche. Esta línea de autobuses hace la ruta uniendo todos los backpackers del país, por lo que el viajero puede subirse y bajarse directamente en el hostel que decida. Sabemos gracias a gente que allí conocimos, que llamándoles con antelación, pueden incluso llevar solamente la mochila al backpacker solicitado, liberando así al viajero del peso de la mochila, facilitándole la ruta a pie si así lo desea. Sobre la calidad del servicio no podemos opinar.
Asimismo, existen vuelos internos relativamente asequibles, aunque a horas intempestivas...y como en nuestro caso entre Johannesburgo y Cape Town, en aeropuertos muy alejados de la ciudad.
Queremos cerrar este post agradeciendo explícita y públicamente a Oan, nuestro couchsurfer en Johannesburgo, su inestimable ayuda y generosidad. Nos llevó al aeropuerto de Lanseria ( a más de media hora en coche desde el centro ) a las 4 de la mañana. No sabemos si hubiéramos podido llegar a tiempo sin él.
So, Oan, thank you.
¡Ah! ¡Se nos olvidaba lo más esencial! Circulan por la izquierda.