VISIÓN GENERAL
Sudáfrica
es la reina en el baile de máscaras, un puñetazo en el mentón de
la lógica deductiva, un teatro de sombras donde la tez blanca
escribe el guión.
Caminando
por Cape Town o circulando en coche por el sur del país nada te
indicará que estás en África: los estímulos visuales son
perfectamente reconocibles por el cerebro occidental
multiculturalizado, las infraestructuras y la red de carreteras
generales están en perfecto estado...y la mayoría de las personas,
exceptuando los trabajadores de los establecimientos donde consumas,
son blancas.
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| Cape Town desde Table Muntain |
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| Infraestructuras en Cape Town: teleférico |
Además,
si para alojarte eliges la opción de Couchsurfing, tu cerebro
colapsará definitivamente: casas coloniales, fincas descomunalmente
grandes, casas de dos pisos con jardín, casas con patio y jardín
interiores...Es evidente que algo no encaja.
¿Dónde
está ese 80% de población negra? Si la esperanza de vida no llega a
los 50 ¿ En qué condiciones vive esa población negra?
Ambas
preguntas tienen las mismas respuestas.
El esplendor del decorado
comienza a resquebrajarse cuando, imposibles de tapar por el telón,
ves los enormes townships. Son grandes ( a modo de ejemplo, solamente
uno de los que vimos en Cape Town albergaba alrededor del doble de
residentes que toda la población de Bilbao. En Soweto, el más
grande, viven entre tres y cuatro millones de personas) ciudades paralelas,
subciudades de miseria y vergüenza. Infinidad de chabolas de chapa y
latón se agolpan sin apenas espacio, y cientos de miles de negros
sobreviven hacinados como ganado. Son villas con desarrollo propio
donde se han creado servicios y negocios: "chabolas peluquería",
"chabolas tienda", "chabolas..."
Resulta
sobrecogedor, pero es aun más impactante comprobar que este intento
de deshumanización de la mayoría negra se da a tiro de piedra, a
veces literalmente, de la avasalladora opulencia de la minoría
blanca ( apenas el 10% de la población).
De todos
modos, parece que poco a poco algo empieza a cambiar. En algunas
zonas de los township la construcción de chapa está dando paso al
cemento.
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| township |
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| township | |
Preguntando sobre ello, nos dijeron que el gobierno lleva
unos años desarrollando un plan de vivienda social, mediante el cual
derriba las chabolas y edifica pequeñas casas ( demasiado pequeñas)
de cemento, que son cedidas a sudafricanos sin recursos, sin coste
alguno y en régimen de propiedad de por vida. Se han edificado dos
millones y medio en unos 10-15 años y pretenden edificar otras dos
millones en los años venideros..
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| township |
Según la versión de nuestros
interlocutores, las condiciones de acceso son acreditar que se es
residente del township y no tener ingeso económico alguno. Esperemos
que el hecho de no tener que pagar nada por la adquisición de la
vivienda, y por ende establecer las bases de una mejora de las
condiciones de vida, haga florecer dentro de unos años una clase
media fuerte en Sudáfrica. Lamentablemente, estos procesos siempre
son más lentos de lo deseado.
La
segunda respuesta a las preguntas planteadas desenmascara
definitivamente a la reina...Esto sí es África.
Una
visita a Transkei permite al fin encajar las piezas del puzzle.
Cirulando por esta región una única pregunta martillea nuestras
cabezas: ¿ De qué vive esta gente?
Mirando
alrededor difícilmente encontramos recurso aprovechable
alguno...Quizá este ganado famélico y desnutrido...
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| carretera y ganado en Transkei |
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| Transkei |
Pequeñísimas
edificaciones monoespaciales llamadas hut salpican el paisaje árido
por el que se multiplican los transeúntes y autoestopistas, y donde
una sola fuente de agua potable abastece a las aldeas
circundantes...kms de paseo a pie con el cubo en la cabeza para poder
beber y cocinar hoy.
Las
infraestructuras están en malas condiciones...cuando al menos
"están". Las carreteras van estrechándose hasta de
repente, convertirse en caminos de grava, piedra y arena.
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| Transkei |
Conociendo
mínimamente el engranaje socioeconómico y cultural de este entorno
tu mente sólo puede pensar en la esperanza de vida de esta gente.
Dedicados mayoritariamente al ganado, la agricultura y la pesca en
un paisaje donde el amarillo resalta hasta doler, utilizan el mismo
espacio circular arriba mencionado, de 5 ó 6 metros de diámetro
como cocina y sala de estar ( dentro sólo había una cama con su
manta y unos cuantos cubos y recipientes apilados) y otro hut
adyacente como dormitorio. Sus posesiones las completaban una huerta,
gallinas, cerdos, y vacas. Estos últimos animales son especialmente
estimados, ya que su precio es altísimo: 8000 rands ( unos 550 euros
al cambio en el 2016).
Si bien
aquí también existen paradojas difícilmente explicables ( sonó un
teléfono mientras realizábamos la visita), muchas de las
tradiciones tribales siguen manteniéndose con relativamente poca
evolución. Por ejemplo: cada poblado elige mediante asamblea a su
jefe, que es el encargado de dirimir el orden y resolver las
disputas. En cambio, existe la figura de un jefe superior, cuyo
nombramiento es hereditario, y que tiene bajo su mando jerárquico a
los jefes de 5 poblados. Sociológicamente, las mujeres y los hombres
siguen teniendo roles diferenciados dentro de la estructura familiar.
Asimismo, en el interior del hut las parejas casadas pueden sentarse
donde quieran, mientras que los individuos solteros deberán quedarse
en lados opuestos del hut según su sexo. Antropológicamente, fuimos
testigos de un evento difícilmente sostenible desde la perspectiva
de la adquisición de las competencias necesarias para el desarrollo
de la vida actual, incluso en ese entorno: un rito de iniciación (
paso de la vida infantil a la adulta) que consistía en que los
dieciochoañeros pasaran desnudos bajo una manta y con la cara
pintada de blanco dos meses dentro de un hut más grande de lo
habitual. Los participantes no pueden salir del hut y dos vigilantes
los cuidan durante las 24 horas.
Pero no
todo es inmovilismo.
Hemos
conocido iniciativas que poco a poco comienzan a horadar el denso
cuero del tradicionalismo.
En la
desembocadura del río Bulungula existen varios proyectos sociales en
marcha. Nosotros pudimos conocer de primera mano la minúscula
escuela preescolar de la comunidad, donde profesoras abnegadas se
afanan en hacer entender a los resientes del poblado la importancia
de la educación en el futuro de sus hijos. Para ello intentan
integrar a las madres en el funcionamiento de la escuela, de modo que
diariamente distintos familiares acudan a cocinar lo que los niños
después comerán. Paralelamente, han acondicionado uno de los hut
como biblioteca municipal, y lo mantienen abierto durante todo el día
para que las familias que así lo deseen puedan acudir allí a ayudar
a sus hijos.
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| Escuela infantil en Bulungula |
Preguntadas
sobre ello, nos dijeron que el analfabetismo es uno de los grandes
escollos de la comunidad, y que actualmente estaban replanteándose
la manera de abordarlo, pues el primer plan de alfabetización de
adultos no les había funcionado.
Queremos expresar desde aquí nuestra más sincera y profunda admiración
por estas trabajadoras, así como nuestra gratitud por su acogida de
incandescentes sonrisas.
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| Jugando con los niños de la escuela, Bulungula |
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| Aula en la escuela de Bulungula |
A lo
largo y ancho de Transkei fuimos viendo enormes bidones cilíndricos
verdes al lado de muchos hut. Preguntando, resultó ser una
iniciativa gubernamental dirigida a paliar la falta de agua potable
en la zona. Almacenando aquí el agua, las familias no se ven
obligadas a caminar diariamente hasta la fuente correspondiente.
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| El agua en Transkei |
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| El agua en Transkei |
. Es
una medida que, obviamente, mejora las condiciones de vida, pero urge
un plan global de estructuras básicas en todo Transkei. De lo
contrario, esta gente seguirá padeciendo indefinidamente el hambre
para mañana. Lamentablemente, no parece que el desarrollo de esta
zona de Sudáfrica esté entre las prioridades a abordar por el
gobierno.