miércoles, 3 de mayo de 2017

REFLEXIÓN Y DEBATE EN EL AEROPUERTO DE ETIOPÍA

Viajar es preguntar y preguntarte, buscar una respuesta que te ayude a entender,  a entenderte, a crecer. Es observar y ser observado, encontrar patrones que cambien los tuyos, sonreir y seguir.
Obviamente, no siempre hallamos la pista que desgrane la solución de los rompecabezas, y en esos casos, la incógnita queda flotando etérea en lo más hondo de la trastienda de la memoria.
Estábamos en el aeropuerto de Etiopía, neófitos en África y sus códigos,  esperando en pie a que alguien informara voz en grito el destino del próximo embarque, con las pantallas informativas fundidas a negro y la megafonía ronca hasta lo inaudible, respondiendo preguntas de turistas aun más tensos que nosotros y pensando que aquel señor de la cachaba, sonriente y tranquilo, sabía seguro lo que se hacía.
"Cuando él se mueva, arreamos".
Volando hacia Sudáfrica, escala en Etiopía

A medida que los despegues se retrasaban y los pasajeros comprobaban que en las pantallas no había nada que comprobar, la gente iba acumulándose delante de las pocas puertas de embarque.
De repente, un enjambre de asiáticos se hizo hueco a trompicones entre la multitud, se acercó al empleado del mostrador y preguntó por su vuelo. La respuesta fue negativa, " les toca esperar y estar al loro, como a todos los demás".
No parecían turistas. No sabemos por qué, pero no lo parecían. Estaban nerviosos, y sus frenéticas idas y venidas en tan reducido espacio, así como sus preguntas ansiosas, acabaron por hartar al azafato etíope. Entre los viajeros acumulados reinó la jocosidad.
Nosotros nos enfrascamos en un debate antropológico de salón, deduciendo sin pruebas que era un grupo de asalariados emigrado para trabajar en algún país africano. Extraña conclusión para extraña escena. Pasaron las horas, cogimos el vuelo y nos olvidamos de aquel momento.
Pero parece que no del todo.
Meses después, ya en nuestra casa, cayó en nuestras manos el libro "Historias de África", de Xavier Aldekoa. El capítulo "Chináfrica" hurgó entre nuestros recuerdos dotando de significado aquel episodio.
Un viaje previo, una lectura posterior, una pregunta que halla respuesta tiempo después en un lugar distinto. Macropolítica a través de microexperiencias. Y evolución. Un poco más conscientes, un poco más atentos, igual de curiosos.

martes, 18 de abril de 2017

MADEIRA: MÁSTER EN CONDUCCION EN PENDIENTE Y GESTIÓN DEL STRESS

Ahora que se ha puesto de moda el coaching,la educación emocional, el "slow live"" y todo aquello que loa lo intangible bautizado de anglicismo glamouroso, Madeira ofrece al emprendedor un buel nicho de negocio.
Busque usted consumidores que no sepan gestionar el stress, convénzales de que la mejor manera de vencerlo es enfrentarse a él, véndales la importancia de tener un objetivo ( en este caso será llegar al inicio de un entretenido y relajante paseo con el rumor del agua permanentemrnte a tu vera  o un paisaje que bien recuerde a un paraje centroamericano o que le transporte a la época terciaria)prohíbales informarse sobre la orografía de la isla, y láncelos solos en el coche hacia cualquiera de las metas que previamente haya sido elegida.
Su cliente bregará con pendientes imposibles que harían desfallecer al Lance Armstrong más dopado,sudará porque la calzada se estrecha más que el presupuesto de un parado de larga duración, cuesta arriba y en curva quizá no vea lo que viene de frente, reirá cual hiena  al borde de un ataque de nervios porque debido a un coche aparcado en lo que se supone su carril deberá maniobrar para que el camión que circula hacia él consiga pasar por un espacio por el que " no joder loco que no cabes", pero sí, cabe, vaya si cabe, aunque tú caves un búnker para tus nervios él cabe, se le saldrán los ojos de las cuencas cuando divise el hermoso barranco por el que se despeñará si yerra el cálculo, ideará un abanico de recursos mediante los que avisar de su presencia al vehículo que venga hacia él tras la enésima curva sin visibilidad....salpimente todo con una espesa niebla que ocasionalmente palmea tu espalda al llegar a cierta altura, y agite bien la cocktelera.
Hay poco tráfico, pero cua do coincide...
Si tras una semana de este vaivén de emociones su cliente no  ha sufrido una metamorfosis kafkiana y ahora es el clon nirvánico del Dalai Lama...simplemnte infórmele de que su enfermedad es crónica y como tal, el tratamiento será paliativo.
¡Ah! Y no olvide llamar a su empresa con anglicismo terminado en "ing".
Éxito asegurado.

martes, 28 de marzo de 2017

DIARIO DE VIAJE ( PARTE 6)

- Dia 16 Pietermaritzburg

No vimos la ciudad. Fue una escala para dormir y seguir el camino hacia los montes Drakensberg al día siguiente.

- Día 17 Drakensberg - Cathedral Natural Park

Los montes Drakensberg ("Montañas del Dragón" en afrikáans) son las montañas más altas de Sudáfrica. Nos alojamos en Amphitheatre Backpackers, un lugar remoto en medio de una gran explanada rodeada de montañas que, debido a la gran sequía que castiga al país, tienen un aspecto un tanto desértico (recuerdan al Oeste Americano).


El primer día nos acercamos a Cathedral Natural Park (30min en coche aprox.), desde donde se pueden realizar distintas rutas con diferentes niveles de dificultad, pero en nuestro caso, solamente hicimos la más corta, la que nos llevó a un lago pequeño. El lago es insignificante, pero durante el paseo observas y disfrutas de todo lo que te rodea.

De vuelta al backpackers quisimos relajarnos haciendo uso de sus servicios, por lo que jugamos al ping-pong (hay que dejar una fianza en recepción por utilizar sus palas y pelota), nos metimos en el jacuzzi,
la vista desde dentro del jacuzzi, con el bar al lado
y después de cenar (
el lugar ofrece desayunos, comidas y cenas, y también dispone de parrilas) nos acercamos al bar a escuchar un poco de música. Tambiém nos aislamos un rato en la planta de arriba, una especie de pequeña sala multiusos muy tranquila que dispone de sofás, libros…

Han creado un pequeño rocódromo y  una piscina exterior.  En la explanada puedes practicar diferentes deportes como futbol, frisbie (se puede coger en recepción pagando una fianza), palas… Ofertan diferentes tipos de alojamiento: desde cabañas de madera para parejas (dos camas y unas baldas en las que te dejas un hervidor de agua, sobres de cafe y te), hasta casas más grandes para grupos o incluso sitio para poder acampar con una tienda de campaña. Muy bien organizado y limpio.

cabaña y hamaca, relax

Al día siguiente decidimos realizar la excursión guiada al anfiteatro y a Tugela falls                ( cataratas Tugela).
Se creó un grupo de 12 personas, y el guía nos metió en un minibus que condujo dos horas hasta la cordillera de los montes Drakensberg, cerca de la frontera con Lesotho. De camino, atravesamos la región  Free State, y escuchamos atentos la historia del campus universitario que veíamos allende el cristal de nuestro transporte.
El guía era simpatiquísimo, pero tenía un gusto musical infernal, por lo que nos torturó durante 4 horas ( trayectos de ida y vuelta) con esos ritmos demenciales que percutían el cortex en un bucle que sin fin. Si en vez de deleitarnos con su límpida sonrisa y espontáneas explicaciones nos hubiera instado a confesar algún crímen que no hemos cometido, creo que los 12 miembros del grupo nos hubiéramos autoinculpado...¡Fuimos nosotros! ¡Sea lo que sea que sucediera fuimos nosotros! ¡ Pero apaga la radio ya por favor! 
El minibús aparca delante de un refugio de montaña,  pero el acceso por carretera sólo es posible si eres un experimentado conductor africano. Aunque sus normas de circulación sean parecidas a las nuestras, el concepto de conducción adquiere otra dimensión en algunos lugares de África. La última parte de esta carretera estaba repleta de baches y socavones donde un europeo medio no iría ni en bicicleta, pero nuestro guía-conductor atravesó los agujeros ( en algunos casos enormes y bien profundos) con un minibús repleto de gente. Eso es pericia y lo demás tonterías.
La ruta a pie al Amphiteatre es una delicia, y pese a ascender hasta más de 3000 metros, sólo tiene un punto de relativa dificultad, en el que hay que superar cierto desnivel trepando entre rocas y piedras que no siempre están bien sujetas a la pared.
Subiendo a Amphiteatre, montes Drakensberg
El guía amenizó la subida marcando un ritmo tranquilo que se adecuaba perfectamente a diferentes estados de forma física, y en el tramo de trepaje subió el último, respetando el ritmo de todos y cada uno de los integrantes del grupo.

Mientras subes la vista es preciosa, con paredes verticales a un lado y un paisaje amalgamado de tonos ocres y amarillos al otro. Una vez arriba, la visión es simple y llanamente espectacular: la cordillera extendiéndose ante ti, la inmensidad de los valles confundiéndose con el horizonte, y al otro lado, la mullida y confusa belleza de un mar de nubes.
Desde la cima, inmensidad y silencio, montes Drakensberg


Insigificantes en la naturaleza, montes Drakensberg

Por encima de las nubes, montes Drakensberg

Lamentablemente, la impía sequía ha borrado el caudal de la catarataTugela,y nos privó de ver la caída de la segunda catarata más alta del mundo. En el cauce por el que en algún tiempo transcurría el río sólo quedan algunas pozas semicongeladas. Varios miembros del grupo aprovecharon para hacer el gamba y zambullirse en ellas...y fue digna de ver la cara de gambón sufriente con la que se levantó alguno de ellos al día siguiente. En fin...
La ruta de bajada sigue un trayecto distinto, y esta vez el desnivel se salva bajando por unas escaleras fijadas a la pared vertical. Esperamos a que el guía sacara algún elemento de seguridad, pero la única garantía de seguridad fue se eterna sonrisa. Así que tocó plantarle cara al vértigo y descender. En la pared había dos escaleras, y según el guía, una era fija y la otra se movía...
¡Cuidado con el viento! montes Drakensberg

Podemos dar fe de que una se movía y la otra se movía aun más. Sea como fuere, al acabar de salvar la primera pared nos encontramos la sorpresa de que inmediatamente después había otra, así que de nuevo al lío.
De ahí hasta el final, un suave paseo envueltos en el silencio de la naturaleza y la admiración del lienzo paisajístico que con la luz de la tarde adquirió matices cromáticos distintos.
Volvemos, en grupo pero cada uno a lo suyo, montes Drakenberg
Mención especial merece la bóveda estrellada de la noche desde la explanada del backpackers, donde la sonrisa navega entre miríadas de astros y se distingue perfectamente la vía láctea.
Definitivamente, había sido un gran día.






viernes, 17 de marzo de 2017

LA VIDA EN TORNO A LA ESCUELA DE BENI HADIFA

Said imparte sus clases en Beni Hadifa, a 46 kilómetros de Alhucemas. Es un pequeño pueblo de apenas 2000 habitantes, en una zona rural . La escuela en la que trabaja es un complejo de edificaciones de una sola planta que dibuja un cuadrado. El patio de recreo ocupa el área, y no está totalmente asfaltado. Los servicios compartidos también se ubican ahí.
La clase de Said es, diríamos, el vértice superior derecho. Su voz se escucha más nítida a medida que nos acercamos. Dentro, 40 alumnos atienden en completo silencio.
Es un grupo heterogéneo que entreteje sus historias hilvanando la solidaridad. La chica retraída de la tercera fila camina todos los días durante dos horas para llegar puntual a la escuela. Su primo mayor es también alumno, y juntos recorren de nuevo el camino de vuelta al acabar la jornada.
"No suele tener faltas de asistencia. Su familia hace un esfuerzo enorme"-nos dice Said en un castellano con acento marroquí y vicios estructurales del francés-. "Tienen poco dinero. Sus amigos y amigas comparten los libros de texto con ella".
La mirada del docente recorre fugazmente la mesa de otra alumna y la pared que está detrás de nosotros. Habla con la niña, que saca un cuaderno de debajo de la mesa. Las hojas se presentan vestidas con nombres personales, caracteres árabes, números varios y cuentas matemáticas. La estructura del relato está decidida.
"Son sus compañeros los que le han comprado parte del material escolar, a iniciativa propia. Pidieron dinero a sus familias y cada una aportó lo que pudo. Son ellos mismos los que gestionan los fondos que consiguen".
Al lado del encerado, un folio con siete fotografías de tamaño carnet representa, uniendo con líneas los retratos entre sí, una estructura piramidal.
"Hemos creado una asociación. Estos son los encargados de recoger las demandas de sus compañeros y de hacérselas llegar a quien corresponda, que generalmente soy yo"- dice con media sonrisa y levantado los hombros. " Son muy activos. Y críticos. Se ayudan mucho"-sus dientes ya iluminan por completo el gesto.
Beni Hadifa, Marruecos
Habla con conocimiento de causa. En el corto trayecto hacia su vivienda las muestras de afecto entre los vecinos son notorias.
" A veces llego a casa sin dinero. Salgo de la escuela y me cuentan que tienen algún tipo de urgencia ¿ Qué voy a hacer? Aquí nos tenemos que ayudar entre todos".
Said forma parte de la remesa de funcionarios de educación que, mientras trabajaba en Europa con un contrato gestionado por el gobierno marroquí, repatriaron antes de lo establecido. Su familia más cercana (progenitores, pareja, hermano e hijos), se ha quedado en Ermua ( Vizcaya), lugar donde se mudaron cuando a él le contrataron.
"Nuestra hija ha nacido allí. Nuestro hijo no, pero tiene tres años. Todos los recuerdos, todos los lazos, los tiene allí. A él no le gusta Marruecos"-comenta inusualmente serio-. "Tenemos que decidir si vienen, se quedan donde están o se trasladan a La Línea, en Andalucía".
No habla abiertamente de las razones de su expulsión, pero un ciudadano marroquí afincado en el País Vasco, cuyo nombre no tenemos autorización para publicar, se muestra convencido de que es una represalia por las protestas antigubernamentales que el profesorado afincado en Europa llevó a cabo en distintas ciudades del continente. Sea como fuere, Said no participó en las manifestaciones.
El programa de colaboración entre el ministerio de educación marroquí y los ministerios de varios países europeos sigue vigente, por lo que la plantilla de los centros que imparten la asignatura "Lengua árabe y cultura marroquí" ha sido renovada. Los destinados a centros vascos no dominan ni el castellano ni el inglés. No parece casual que desamparo y desarraigo caminen juntos en este caso.
Es noche cerrada. El último autobús ha salido pero alguien que no conocemos nos ha prestado un coche, y Said se ofrece a llevarnos. Mientras tanto, la silueta de unos niños se torna reconocible de a poco entre el precario alumbrado nocturno. Traen dos bolsas repletas de los dulces que han sobrado en casa.
"Para vuestra familia"-dicen.
Y como siempre, sonríen.

domingo, 5 de marzo de 2017

DIARIO DE VIAJE (PARTE 5)

-DIA 12: PORT ELIZABETH

No nos pareció una ciudad atractiva, aunque tiene un paseo marítimo donde poder disfrutar de unas preciosas puestas de sol.
En este mismo paseo comimos en un restaurante "italo-africano" donde nos pusimos hasta el...por un precio más que aceptable.
A una hora aproximada  en coche visitamos una playa de dunas, y nos divertimos subiendo y bajándolas. Desde arriba, mientras descansábamos y disfrutábamos del rumor de las olas, nos pareció que varias manchas grises se dejaban acariciar juguetonamente por las olas: eran dos bancos de delfines que nos deleitaron con sus saltos y cabriolas.
Jugando en las dunas, en una playa cerca de Porth Elizabeth


-DIA 13: EAST LONDON

Es una pequeña ciudad con arquitectura europea pero ambiente típicamente africano, con ese caos de idas y venidas, ese jaleo de gente, esos ruidos y sonidos que te volverán loco, esos taxis pitando incesantemente porque cualquiera que camine por la calle es un cliente potencial y porque si no lo es les da igual, pitan porque pitan y les apetece, esas miradas curiosas porque quiénes serán estos dos blancos que hablan raro y tienen pinta de despistados....
Conducir por su avenida principal es una locura absoluta.

DIA 14-15: BULUNGULA
Es una especie de paraíso africano, ubicado en el WIld Coast de Sudáfrica. Y como al que algo quiere algo le cuesta, habrá que olvidarse del GPS y dejarse llevar por el maravilloso, y estresante si te pierdes, juego de pistas que junto a un mapa le harán llegar al destino. http://www.bulungula.com/map.pdf
Una vez conseguido el objetivo, podrá olvidarse de todo y sentIrse libre y tranquilo, inmerso en un mundo paralelo que muchos de nosotros desconocemos, rodeado de monte y mar.
La gente local le acogerá y podrá conocer un poco más sobre sus costumbres.
Verdaderamente, una experiencia que merece vivir.


¿Bulungula? Allí, al fondo. Buen viaje

Nos alojamos en Bulungula Backpackers Lodge, el cual está regentado por gente local, y la idea de este lugar es hacer sentir a los huéspedes parte de su comunidad, vivir tal cual lo hacen ellos allí, y por lo tanto, los dormitorios son típicos “huts”, el agua caliente de las duchas funciona con parafina, los retretes no tienen bomba...toda una experiencia. Además, el backpackers ofrece excursiones y actividades como paseo en canoa o a caballo por los alrededores, o también es posible aprender a pescar con redes tal y como lo hacen ellos o incluso a construir tu propia caña de pescar con materiales naturales; Se puede pasar unas horas con mujeres de allí que te enseñan cómo es su día a día; es posible acercarse al bosque y aprender varios remedios naturales con plantas de la zona. También ofrecen una visita a la escuela. Además, también existe la posibilidad de realizar una breve excursión por la aldea, pasar un rato con gente de allí, y conocer un poco más de cerca su cultura. Y en el hostal, es posible comer  comida típica que preparan con mucho gusto las mujeres.


Bulungula, ´cercano al paraíso...para el turista,
porque el paraíso no lo es tanto para el nativo.




domingo, 12 de febrero de 2017

DIARIO DE VIAJE ( PARTE 4)

- Día 10 Tsitsikamma - Jeffreys Bay - Port Elizabeth

    Jeffreys Bay es un pequeño pueblo costero, de casas bajas y carreteras anchas. Cuando estuvimos, estaba todo bastante sucio. Hacía mucho viento, por lo que estuvimos poco tiempo.
    En los días siguientes al que estuvimos, allá por mediados de julio, se celebraba una de las pruebas mundiales de surf, por lo que curioseamos entre el montaje que se había preparado para acoger tal evento. Asimismo, pasamos un rato observando los entrenamientos que los surfers estaban realizando. Era reseñable la limpieza y cuidado del recinto en el que iba a celebrarse el campeonato, en comparación con la impresión general que nos causó el resto del pueblo.
viento en Jeffreys Bay

    Una vez en el coche, y con la intención de salir del pueblo rumbo a Port Elizabeth, entramos por error en el township, por lo que pudimos apreciar por primera vez, desde dentro, cómo viven los habitantes de estas “favelas”. Nos llamaron la atención la gran cantidad de carteles informativos haciendo alusión a la alta tasa de criminalidad y a la precaución, incluso a la amenaza directa al malhechor, y comentamos que aunque así fuera, nos parecía que advertencias como esa favorecían la estigmatización de toda la comunidad, máxime cuando quien viaja ( o vive ) a Sudáfrica suele estar bien informado sobre las zonas en las que se concentra mayor  índice de violencia.
    Reflexión va kilómetro viene, llegamos a Port Elizabeth de noche. No nos gustaba la idea de andar vagando por la ciudad en mitad de la oscuridad, pero gracias a la tecnología moderna, llámese GPS, llegamos directamente a la puerta de la casa de la couchsurfer que nos iba  a alojar.


- Día 11 Addo Elephant National Park - Port Elizabeth

    El Addo Elephant National Park está a una media hora de Port Elizabeth. Es una zona protegida donde poder observar desde el coche animales salvajes en libertad, algo así como el hermano pequeño del Kruger National Park.
    Tras anotar nuestros datos y los del vehículo en recepción, circulamos todo el día por sus carreteras y pistas observando la fauna. No vimos leones, pero sí muchísmos elefantes, búfalos que compartieron camino al lado de nosotros, facoceros, avestruces....etc

Elefantes en Addo National Park

Regalo, obra de arte contemporanea de...¿Elefante? ¿Búfalo?

Alguien rebañó bien la cena en Addo Elephant National Park

    Si no se va a dormir dentro del parque, conviene abandonarlo cuando el sol aun alumbra. A nosotros nos envolvió la noche nada más abandonar el parque, y la conducción fue incómoda, ya que el alumbrado es precario en todo el tramo que une el parque y la ciudad. Sumadle a esto un montón de personas caminando por los márgenes de la carretera sobre las que, si hay noche cerrada, sólo intuirás una confusa silueta que no sabrás identificar. Si a alguien se le ocurriera invadir la calzada, el susto podría ser mayúsculo.

martes, 24 de enero de 2017

ROBERT SOBUKWE, EL UNICO PRESO DOBLEMENTE AISLADO EN ROBBEN ISLAND



La metáfora surgió para atenuar la crueldad de lo literal, para edulcorar la consecuencia del impacto en la sien de la conciencia. Es, por llamarla de alguna forma, cicerone del shock, guía del espasmo, candor que templa el filo de la narración directa para que no sientas la hoja horadando, lacerando.
Si quiere castigarse al preso per sé castigado, se le someterá a régimen de aislamiento. Isla mentirosa de cuatro paredes sin océano ni brisa, lúgubre interrupción del desarrollo personal, retirada de lo más vital de control exógeno: la interrelación.
Robben island  fue hogar de focas y prisión para personas. Separada de Cape Town por alrededor de 12 kilómetros de mar, se convirtió en el basurero blindado donde vertir los focos contagiosos. El estado sudafricano encerró allí la lepra primero y la lucha por los derechos humanos después.
Robben island, en el mar, desde Table Mountain

El cautiverio de Nelson Mandela, cuyo carisma presidió Sudáfrica tras recuperar la libertad, sirvió para dar a conocer la existencia de esta porción de tierra regida por leyes de excepción.
Sin embargo, por paradójico que parezca, Mandela no fue catalogado por el sistema como preso político. Fue condenado por "sabotaje" y "conspiración". Por eso, aunque sí tuvo menos derechos que cualquier preso común de esa época en aquel lugar ( como todos los acusados por esos delitos), hubo otro hombre al que se le punió aun con mayor crueldad.
El trato para con Robert Sobukwe transciende los recursos del lenguaje. Castigado, éste sí, por "delitos políticos" ( delitos que no implicaban el uso de la violencia. En su caso, incitar a los sudafricanos a la desobediencia y a  que exigieran la derogación de ciertas leyes), vivió aislado dentro de una isla. Y no es pleonasmo. Es, como mucho, metáfora cautiva en la literalidad.
Complejo de confinamiento, en soledad, de Robert Sobukwe

Mientras los demás presos compartían penurias, esperanzas, terrores, dolores, palabras, quizá ( quiero creer) ocasionales sonrisas furtivas, lágrimas, recuerdos y proyecciones dentro del mismo edificio, Sobukwe sobrevivió sin compañía, durante seis años, en una celda fuera del complejo principal.
Los funcionarios encargados de su vigilancia tenían orden expresa de no hablarle, y no tenía contacto con los reclusos.
Robert Sobukwe entre otros iconos anti apartheid

A la única persona que pudo hablar con él, una diputada sudafricana ( este dato no lo tenemos confirmado) que debido a su rango obtuvo permiso para visitarlo cada unos cuantos meses, llegó a decirle: " se me está olvidando hablar".
No sé si existe metáfora, término, figura o palabra que defina lo que parece un intento consciente de bestialización.
A Robert Sobukwe lo encerraron dentro de una cárcel dentro de una prisión dentro de una isla. Y sólo.
Es el desarraigo elevado a la enésima potencia. A Robert Sobukwe le privaron de algo que para el sistema era  más valioso que la propia libertad: un entorno que transformar.
El título de su biografia es lo suficientemente elocuente como para definir su elección de vida y la asunción consciente de las consecuencias que, intuía, acarrearía.
 "How can man die better".
Duro y conciso.
"Cómo puede un hombre morir mejor".

viernes, 6 de enero de 2017

EL TRANSPORTE EN SUDÁFRICA

Nosotros, durante un mes, utilizamos tres medios de transporte.
La mayoría del viaje lo hicimos en coche alquilado. Fue un pequeño Ford Figo blanco, y aguantó como un campeón los más de 5000kms que le hicimos.
Con este coche recorrimos más de 5000kms
Sudáfrica es un país extenso, con grandes distancias que recorrer ( el sur es relativamente cómodo, pero a medida que subes las distancias aumentan), y una red principal de carreteras de buena calidad. Apenas hay peajes, y los que pasamos ( por ejemplo antes de llegar a Tsitsikamma) no son caros.
La mayoría de las carreteras son de un carril de ida y otro de vuelta, pero los sudafricanos han ideado un código de circulación no escrito mediante el que facilitarse la circulación: aprovechan la gran anchura de los arcenes para echarse a un lado y permitir el adelantamiento al que llega por detrás.
Código oficioso de adelantamiento
Educados y amables como son, aquel que te adelante activará las luces de emergecia para agradecer la cortesía, tu ráfaga de luces largas dirá "de nada".
red pricipal de carreteras, Sudáfrica

Curioso...Y una locura hasta que descifras el código.
Las carreteras secundarias son de peor calidad, pero encontramos obras de acondicionamiento y ampliación en gran parte del país, como llegando a Free State o a lo largo de gran parte de la provincia de Mpumalanga.
carretera secundaria, Sudáfrica

Trabajadoras calentándose con una hoguera. Obras camino de los Drakensberg

Eso sí, estás en África, por lo que si quieres disfrutar de alguna de las perlas del país deberás aventurarte necesariamente en algunas pistas sin asfaltar...y en caminos de baches ( así descubrimos Bulungula) que te retrotraerán a tu niñez en aquellas añoradas barracas saltarinas de las ferias de los pueblos.
camino sin asfaltar, Bulungula

La comodidad en la conducción disminuye en las ciudades, aunque por distintas razones dependiendo del tipo de ciudad. En aquellas "occidentalizadas" como Cape Town o Johannesburgo la densidad de tráfico puede llegar a ser demencial. Súmesele a esto que en los stops tiene preferencia el que antes llegue...Y que nosotros aun hoy no tenemos del todo claro a qué semáforo hay que obedecer                ( creemos que la prioridad la marca el que esté en la dirección a la que quieres ir, no el que tienes inmediatamente delante. De todos modos, admitimos nuestra total ineptitud descodificando esta regla).  Pero África sorprende, y curiosamente, el día que en el barrio de Johannesburgo donde nos alojábamos se averiaron los semáforos, el tráfico fluyó más ordenado que nunca. Era un cruce de cuatro carriles y cuatro direcciones. Eficiente autogestión, sí señor. Y un poema nuestra cara cuando percibimos que no funcionaban...
En las ciudades "africanizadas" el problema es el caos de idas y venidas de todo tipo de vehículos, sin orden aparente a ojos de dos novatos en estas lides. Agregad peatones cruzando por doquier y animales ( domésticos algunos, véase cerdos y gallinas; Salvajes otros, como los monos) invadiendo la calzada...O decenas de taxis tocando el claxon al mismo tiempo para atraer clientes ( ¿?   ¡! )...Toda una experiencia.
saludos "on the road"

Hay que tener muchísimo cuidado, y esto en todos lados, con las furgonetas que ejercen de taxis. Conducen muy, y remarcamos el muy, temerariamente.
En Cape Town, quien no quiera conducir, puede aprovechar el gran servicio que ofrece "mycity bus". Es una línea de autobuses bien organizada que conecta los principales núcleos de la urbe. Nosotros la convertimos en nuestro principal medio de transporte. Los últimos días utilizamos también el tren para llegar al barrio de nuestros couchsurfers. En este caso la experiencia fue menos agradable: sufrieron grandes retrasos que masificaron los vagones, e incluso se originó una pelea en la estación principal. Las paradas no están bien iluminadas y la limpieza no es la mejor. Asimismo, las puertas se cierran y desbloquean manualmente, dando origen a escenas tales como hacer parte del trayecto con las puertas del vagón abiertas porque los viajeros más cercanos a la puerta deseaban sentir el aire...o sacar la cabeza con el tren en marcha. La entrada y salida en los tornos de la estación principal tenía un punto caótico, ya que los tornos no funcionaban, y por lo tanto, comprobaban todos los billetes visualmente. Nada especialmente grave en todo caso ( a excepción quizá de los "suicidas" inconscientes de "cabeza sobrante"). Aunque más tarde de lo previsto en ocasiones, terminamos llegando siempre a nuestro destino.
En Johannesburgo, el tren al que subimos para salir del aeropuerto nos pareció muy caro, pero ninguna queja en cuanto al servicio.
Por último, y aunque nosotros no lo utilizamos, queremos nombrar el "bazzbus", pues les será de utilidad a aquellos que no quieran alquilar un coche. Esta línea de autobuses hace la ruta uniendo todos los backpackers del país, por lo que el viajero puede subirse y bajarse directamente en el hostel que decida. Sabemos gracias a gente que allí conocimos, que llamándoles con antelación, pueden incluso llevar solamente la mochila al backpacker solicitado, liberando así al viajero del peso de la mochila, facilitándole la ruta a pie si así lo desea. Sobre la calidad del servicio no podemos opinar.
Asimismo, existen vuelos internos relativamente asequibles, aunque a horas intempestivas...y como en nuestro caso entre Johannesburgo y Cape Town, en aeropuertos muy alejados de la ciudad.
Queremos cerrar este post agradeciendo explícita y públicamente a Oan, nuestro couchsurfer en Johannesburgo, su inestimable ayuda y generosidad. Nos llevó al aeropuerto de Lanseria ( a más de media hora en coche desde el centro ) a las 4 de la mañana. No sabemos si hubiéramos podido llegar a tiempo sin él.
So, Oan, thank you.






¡Ah! ¡Se nos olvidaba lo más esencial!  Circulan por la izquierda.

sábado, 31 de diciembre de 2016

MUSEO DEL APARTHEID, JOHANNESBURGO

Creemos que este museo merece una entrada donde la atención no se disgregue, por lo que hemos recuperado esta parte de la crónica de una entrada anterior. Si estáis interesados en historia, política, o incluso arte, a fe que este lugar os gustará. Si lo visitáis, preparaos porque impacta, pero pasad, es esclarecedor. 

Situado a 20 minutos de Soweto en coche, el museo está exquisítamente planificado y ofrece una experiencia multidimensional, aunando la típica exposición de objetos reales con una multiplicidad de sensaciones provenientes tanto de la organización física del interior como del dominio de la intensidad lumínica. 

Los accesos al edificio principal están divididos entre una puerta para blancos y otra para no blancos, asestándote así el primer crochet antes incluso de que hayas sobrepasado el umbral. Ya estás alerta, ya empiezas a tambalearte. El interior te noqueará. 

Segregación, Apartheid museum


Tras atravesar una zona de transición a través de pasillos separados ( jalonados de objetos reales referentes a la clasificación racial y a la exclusión institucionalizada) según la raza correspondiente, comienza un recorrido concebido a modo de línea temporal a través de la historia de Sudáfrica.

Segregación, Apartheid museum

 Estos primeros años que cruzas van aportándote el contexto general que sirvió de soporte al nacimiento del Apartheid. Al mismo tiempo, la estrechez y la oscuridad de los corredores por los que transitas van sumiéndote en una atmósfera opresiva e incómoda, que alcanzará su cénit cuando te sumerjas de pleno en los años más duros del Apartheid y las protestas sádicamente reprimidas.

Absurdo...pero real. Apatheid museum

 En esta fase se añade otro elemento ambiental  que acentúa  la sensación de desasosiego, pues desembocas en una sala oscura donde distintas pantallas muestran documentales de manifestaciones y violencia. El sonido, a todo volumen, te intimida. Las imágenes,vertiginosas y duras cual bala directa a tu sien, te apabullan. Pero sigues caminado, inexorable como el tiempo de la Historia que recorres, y percibes que poco a poco los pasillos se anchan, los barrotes ya no están, la iluminación aumenta...Estás en la época de transición,  pronto vas a ser testigo de las negociaciones mediante las que consiguieron redactar la nueva constitución.  Y así, quemando etapas históricas, superando la opresión de metros ( decenas de años) atrás, vislumbras las rúbricas de la Carta Magna que abrió las puertas de un tiempo nuevo. Accedes entonces a un último pasillo, ancho y alumbrado con luz natural. Caminas hacia la salida, hacia la luz que te invade, saliendo al fin al aire libre. Has terminado tu viaje, bienvenido al jardín de la libertad y la igualdad.

viernes, 23 de diciembre de 2016

UN CAOS, PERDÓN, UN TAXI EN MARRUECOS

Estoy seguro de que la teoría del caos se fraguó en una parada de taxis marroquí.
Me imagino al físico avezado observando el trajín apoyado en el lateral del taxi que saldría hacia su destino a una hora indeterminada, exactamente a las que el coche se llene en punto. Allí apostado dibujó esquemas relacionales, anotó cambios en los sistemas, atisbó las consecuencias y reorganizó apuntes.
Hace bastante menos tiempo, nosotros observábamos los vaivenes de nuestro contacto en Nador intentando que el taxi se llenara lo antes posible. Más de media hora y tres personas después, siete anchoas bípedas emprendíamos rumbo a Alhucemas. Mohamed ocupaba el ala izquierda del asiento trasero, malhumorado porque  habiamos decidido volver en taxi. En el ala derecha, una sexagenaria con el brazo escayolado protegía su cuerpo invocando al espíritu del Daniel Pasarella más territorial. Su codo mellaba mi costillar en cada curva. En el centro, Zuri y yo demostrábamos con nuestros cuerpos nuestra destreza en el Tetris.
En el asiento del copiloto dos hombres compartían espacio y conversación.
No llevamos diez minutos cuando la señora se duerme. O es sonámbula o su codo es un ente autónomo independiente de ese cerebro que desahoga su cansancio entre profundos resoplidos.
La cara de Moha no mejora, pero el olor producido por el hacinamiento empeora. Le hago a Zuri un comentario irónico sobre la relevancia de las especias en Marruecos y el remedio no sana la enfermedad. Le entra un incontrolable ataque de risa, le pido que por favor pare, me responde entre espasmos que no puede. Siento que somos el coche teledirigido de Kafka. Cómo se divierte el cabrón.
Los cinturones no sirven para nada, las normas de circulación tampoco, las líneas continuas son un gasto absurdo de pintura.
Suena el teléfono de la bella durmiente. Levanta la pantalla sin abrir los ojos, grita un monosílabo y sigue roncando. Admirable.
A medio camino el chófer comienza a hacer aspavientos. Algo va mal. Esa misma mañana habíamos abandonado un autobús que se averió a mitad de trayecto entre las dos ciudades...No podía volver a pasar. Pero sí.
Unos kilómetros más adelante el taxi para delante de lo que parece un restaurante de carretera. Los tres hombres de delante bajan y miran el motor. La mujer de mi derecha abre la puerta, vomita, cierra y sigue soñando. Inmutable. Impertérrita.
Prodigioso.
Esta vez yo también estallo en una carcajada incontrolable.
Mohamed no. Mohamed sigue enfadado.
Los mecánicos circunstaciales han arreglado el desperfecto y vuelven al coche. El chófer le ofrece a la mujer ir al baño. Ni se inmuta. Tras insistirle, abre los ojos, responde vagamente entre brumas somnolientas y vuelve ipso facto a despeñarse en su sueño.
Es mi ídolo.
Zuri y yo creemos morir desternillados. O por accidente de circulación. O por caer barranco abajo. O por falta de oxígeno.O por...qué más da, puestos a morir que sea de risa.
El móvil de mi nueva referente vuelve a sonar unas cuantas veces. La secuencia es siempre la misma: grito monosilábico y a conversar con Morfeo. Todo en un nanosegundo.
Ya se divisan las luces de Alhucemas, pero no, aun no hemos llegado.
En la periferia de la ciudad nos da el alto un control policial. Nos piden la documentación. Nada más. Ni cinturones ni plazas permitidas. Sólo quiénes somos y a dónde vamos.
A los del pasaporte extranjero también qué hacemos en Marruecos y con quién estamos, dónde nos alojamos y por qué volvemos a esas horas. Nosotros respondemos con el protocolario "no entiendo", "ez dut ulertzen", "I dont understand", "no capisco" y todo el inventario de la torre de Babel. Todo menos el que les dé cancha.
Mohamed conversa con ellos. Está incomodísimo. Los tres de delante se giran y nos sonríen. El conductor nos tranquiliza con gestos. Nosotros estamos bien. La mujer...La mujer duerme.
Uno de los policías intenta despertarla, ella ronronea convenientemente, compiten en tozudez y la señora gana por goleada. Joder Ibai, no te rías ahora. Zuri, ni se te ocurra.
El agente desiste y la mujer ni siquiera ha abierto el bolso.
Qué profesional.
Tras largos dimes y diretes nos dan el visto bueno.
Podemos seguir. Incluso nos recomiendan un hotel de la ciudad. Cerquita de la cala, buena calidad, buen precio.
Shukran agente, muy amable.
Ahora sí, ya estamos en Alhucemas. Vamos al piso que ya vale de aventura por hoy.



sábado, 17 de diciembre de 2016

NADOR: BLAINE E ILSA EN CASABLANCA

Nador es "Casablanca". La película.
Sin Bogart ni Bergman ni el piano de Sam llorando las lágrimas que Blaine e Ilsa no se permitían, pero febril, rastrera, vigilante, traicionera.
Asomada a la atalaya transcontinental ( apenas 200 kms por mar) y con Melilla ( 16 kms) como  puerta del patio trasero  europeo, en Nador  bulle el tráfico: rodado, marítimo, aereo...y más. Mucho más.
Basta con  caminar por las calles paralelas al paseo  para que Mohamed nos recomiende guardar el móvil. En las aceras, mantas extendidas improvisan un mercadillo donde se venden objetos que los tenderos no compraron. Alguien que está siendo seguido nos está siguiendo, un hombre nos increpa, otro me grita que me afeite y ríe conmigo cuando a mí me da la risa, le pregunto a Mohamed por el monte Gurugú y miente que no sabe, que no lo conoce, que no está cerca.
En esta zona adyacente al mar los edificios tienen marcado estilo europeo, las calles son anchas, están bien asfaltadas y el ambiente se muestra  opresivo. Es un hormiguero humano de caminantes con retrovisor.
Incómodo con la atmósfera y nuestras preguntas, Moha nos va alejando subrepticiamente del núcleo del galimatías. Nosotros le dejamos hacer, le conviene destensarse.
Nador bulle

Y así es, porque cual matrioska con sorpresa, existe otro Nador completamente distinto muy cerca de alli.
Un Nador africano, un Nador  previo al crecimiento poblacional que lo ha sobrepasado, un Nador de calles sin asfaltar, niños jugando, casas coloridas de baja altura y  vida tranquila. Un Nador al que se llega andando en apenas media hora desde "Casablanca", aquel otro Nador.
Enlazamos en nuestro caminar con una zona intermedia, limbo entre dos mundos: el futbol base local se entrena en un moderno campo de hierba artificial, las plazas rebosan de juegos entre críos y adultos, los adolescentes se sonríen buscándose tras el humo... Las escenas se nos antojan reconocibles.
La prudencia mira al cielo y comprende por qué ha empezado a tiritar. No es miedo, es que empieza a anochecer. "Mejor volvemos a Alhucemas", nos sugiere entre susurros.
De vuelta a "Casablanca" por la avenida principal caemos en la cuenta de que la densidad de alojamientos ofertados es desmesurada. Ciudad de paso. Intuímos que también de peso. Y a juzgar por el estado de muchos de los hostales, ciudad de urgencias. Anonimato y fugacidad. Si te he visto no me acuerdo.Trato hecho.
Los buses ya han salido, así que toca compartir taxi. Mohamed acuerda el precio del trayecto y mientras esperamos a que el coche se llene, un hombre abre la caja  de electricidad del poste de la esquina de la estación, deja un sobre dentro, cierra la puerta y se aleja sin mirar atrás. Zuri y yo disimulamos nuestra señal de aviso: atentos.
Un taxista baja del vehículo, recoge el sobre y vuelve a entrar al taxi. Deja el sobre en el asiento del copiloto. Sin abrirlo, sin nerviosismo, sin llamar la atención, sin nada. Todo normal.
Otro hombre nos mira fijamente. Le sostenemos la mirada y le saludamos. Media sonrisa es la respuesta.
"Ibai, Zuri, ya estamos siete"-Mohamed nos informa de que el taxi va a salir.
Volvemos a Alhucemas.

domingo, 11 de diciembre de 2016

LA SUDÁFRICA DE LOS SUDAFRICANOS ( PARTE 3)

Sudáfrica es muchas cosas y todas a la vez. Es materia y antimateria conviviendo en el alambre, es arcoiris de belleza exultante, es cautivador anochecer que tornará en abrumador amanecer, es noche cerrada anunciando tormenta que siempre amaina aunque a veces demasiado tarde, es bóveda estrellada preludio de un sol luminoso guardián de rescoldos.

Porque Sudáfrica es todo eso y más, he aquí un relato polifónico hilado con retazos de lo que la gente nos dijo: 

-"Tener un socio de raza negra está bien, pero el gobierno sólo aplica esta ley con los sudafricanos. Yo quise abrir un negocio con un socio de Zimbabwe y no pude...y era completamente negro.

Personalmente prefiero trabajar con personas negras de fuera de Sudáfrica: vienen  a la hora, si no van a acudir llaman por teléfono para avisar...

Los sudafricanos no cumplen porque la ley los protege" ( hombre blanco de unos 60 años, Cape Town)

-"Los jóvenes, para abrir un negocio sin que nadie nos condicione, le pagamos un dinero X a algún conocido negro, incluso a alguien que no conocemos, para que su nombre conste como socio fundador" ( hombre blanco de 31 años, Hermanus)

-"¿ Mañana es fiesta aquí?" ( pregunta que nos hicieron, debido a que al día siguiente eran las elecciones, dos trabajadores jóvenes negros en un supermercado de Cape Town).

 

Protesta del partido ANC en Soweto, Johannesburgo

-"¿ A qué hora cerráis mañana? -No sabemos. -¿Cómo?¿No sabéis a qué hora termináis mañana de trabajar?- No, pregúntadle a nuestro jefe" ( conversación con varias trabajadoras negras en un supermercado de Cape Town).

-"Aquí los negros tienen más difícil terminar la educación básica ( hombre blanco de 24 años, Pretoria)

-"Tenemos una tasa de abandono escolar muy alta. Nuestros alumnos tienen muchos problemas estructurales: drogas, alcohol, pobreza extrema,SIDA, si fallecen sus progenitores el o la hija mayor ha de hacerse cargo de los pequeños..." ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

Township Joe Slovo, Cape Town

-"De todo el profesorado, sólo cobramos 4 ó 5" ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

-"¿ Metodología? No entiendo la pregunta" ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, Cape Town).

-"Tenemos un ratio que puede llegar hasta 60 alumnos por profesor ( profesora blanca de un colegio de secundaria del township Joe Slovo, donde las aulas están en módulos prefabricados, Cape Town).

-"En una chabola como esta pueden llegar a vivir dos familias enteras ( directora negra de un colegio de primaria del township Joe Slovo, Cape Town, preuntada por cuánta gente vive en cada minúscula chabola de chapa que conforman las viviendas del township).


-"El hombre que conocisteis ayer está manco porque un cocodrilo le arrancó el brazo. Fue con su hijo al río y el cocodrilo atacó al niño. Fue a defenderle y el cocodrilo le llevó el brazo. Salvó la vida de milagro: la única persona que compartía el campamento con ellos era médico, y consiguió contenerle la hemorragia a duras penas hasta que llegó el helicóptero de evacuación ( mujer blanca de 72 años, Cape Town)

 

martes, 6 de diciembre de 2016

DIARIO DE VIAJE (PARTE 3)

- Día 7. MOSSEL BAY - KNYSNA

  • Mossel Bay.

Es un pequeño pueblo costero que se sitúa a mitad de la ruta jardín, a medio camino entre Cape Town y Port Elizabeth. Nosotros solo hicimos una breve parada aquí, y en ella aprovechamos para visitar una bonita tienda/galería de arte/artesanía, la cual estaba dividida en diferentes salas y en las que pudimos encontrar un poco de todo: cuadros, juguetes de madera,ropa… y también visitamos “The point of Human Origins” (según investigaciones arqueológicas, los humanos descendemos de una pequeña población de personas que vivieron en este punto 150.000 - 200.000 años atrás), el cual sólo vimos por encima, pero al que se puede acceder y realizar un tour por sus cuevas y alrededores si se reserva previamente.



  • Knysna:

Es una ciudad con mucho movimiento, en la que ya se comienza a percibir más el ambiente africano, pues la mayoría de la ciudadanía es ya de raza negra. Es un lugar pintoresco, con un mercadillo de artesanía en pleno centro, y una calle principal con un  par de pequeños centros comerciales donde abastecerse.
Knysna
La ciudad está a orillas de un gran lago, y unida mediante un puente a la isla que emerge aguas adentro. Nosotros no pasamos a la isla, pero recomendamos la vista panorámica del mirador que encontraréis carretera arriba, en dirección a Brenton on sea.
En los alrededores de Knysna hay gran cantidad de granjas de distinta índole, gestionadas en su gran mayoría por blancos adinerados.


- Día 8. BRENTON ON SEA - PLETTENBERG BAY - KNYSNA


  • Brenton on sea

No es más que una playa, y para llegar a esta, se puede hacer una parada en un mirador en la misma carretera que conduce hasta allí, y disfrutar de sus vistas.  

Playa de Brenton on Sea




  • Plettenberg Bay

Pueblo costero con mucho movimiento de tiendas, mercadillos, gente, playa… pero poca cosa que hacer. Aunque es verdad que en la oficina de turismo se pueden contratar distintas actividades y rutas para hacer en los alrededores.



  • Garden of Eden (Knysna)

Es un lugar que se encuentra a un lado de la carretera principal a medio camino entre Knysna y Plettenberg Bay. Se trata de un mini recorrido dentro de un frondoso bosque. Es curioso.

El jardín del Edén, Knysna




- Día 9. TSITSIKAMMA


Es un PN situado entre el pueblo de Nature’s Valley y la desembocadura de del Storm River. Realmente merece visitarlo.

Nosotro nos alojamos en un pequeño backpackers construido en una especie de poblado edificado con el único fin de proporcionar alojamiento y alternativas de ocio al turista que quiera visita Tsitsikamma. Está a escasos 10 kms de la puerta del parque y los precios son asequibles. Ofrecen: alojamientos, actividades de turismo activo ( zip lines, puenting, segway, visitas guiadas al bosque,  rutas en bici…). Hay también tres-cuatro restaurantes, cada uno con un toque especial: hay uno ambientado en la época de Elvis Presley y Marilyn Monroe, en la que no se escatima en detalles ( coches, motos, posters, guitarras, trajes que podrás vestir, un tocadiscos digital en el que puedes elegir qué canción suene…).Y además, mientras te sumerges en este pequeño mundo , podrás disfrutar de una buena comida.
Hay otro restaurante que aunque por fuera parezca más elegante, por dentro es un local totalmente acogedor, con un decorado antiguo pero bonito y con un montón de objetos artesanales que podrás adquirir: desde tarjetas postales ecológicas, hasta marcapáginas de madera, carteritas, bolsos de tela o dulces exquisitos. Hay también una pizzería y una restaurante regentado por unos artistas que en una galería adyacente exponen y venden sus propias obras.

Es un lugar de tránsito, pero tranquilo y muy bien ubicado si la intención es acceder al PN. La entrada cuesta 100R por persona (para acceder a la carretera por la que se llega al PN hay que pagar  un peaje de R35 )  y una vez dentro, existen al menos 3 rutas que merece la pena realizar. Una de ellas es la de los puentes colgantes, que comienza en una pequeña cala al lado de un gran restaurante y un aparcamiento. y cerca de unos cuantos bungalows en los que realmente podrás morir tranquilo y relajado.

Puentes colgantes
Cartel de la ruta

Esta ruta es muy fácil y corta,  circular, a la cual se le puede añadir un tramo extra bosque arriba y rodeado de montaña, hasta llegar a un mirador encima del mar.
Otras dos rutas empiezan a unos kilómetros de distancia del comienzo de la anterior. Nosotros hicimos solo una de ellas ( waterfall trail), y es altamente recomendable. La ruta comienza a unos metros del mar, desde un sendero que transcurre por el bosque, pero siempre bordeando la costa
cartel informativo de la ruta de la cascada
.Así pues, en este trayecto s suman los encantos del paseo entre árboles, luces y sombras con el incesante ruido de las olas golpeando las rocas. En el siguiente tramo se acceden a las ya mencionadas rocas, que son francamente grandes, por lo que superarla requiere de varias trepadas. Es importante realizar este tramo con luz suficiente, ya que la dirección que has de tomar está marcada con pintura amarilla sobre las rocas ( ya sea en forma de flechas o en forma de siluetas de pies ) y en condiciones de escasa visibilidad puedes desorientarte. Una vez pasado este divertidísimo trecho subimos unas escaleras de madera y bordeamos el mar por un camino precioso, que termina en una cascada golpeando la superficie del mar. Es una ruta preciosa, y aunque  sea más difícil que la anterior, al principio del camino hay una señal estimando el tiempo que va a llevar, pero nosotros la hicimos en menos de lo que marcaba. Lo que sí es cierto es que para disfrutar de esta ruta hace falta, sin llegar a exigencias profesionales ni de alto nivel, cierta preparación física.

Indispensable la buena visibilidad, marca en la izquierda
marca-guía: siga por aquí

Superado el tramos de rocas


Como hemos mencionado anteriormente, fuera ya del parque tienes distintas opciones de ocio activo: puenting (el más alto del mundo...nosotros nos asustamos :) ), tirolina por dos zonas diferentes: una en el bosque y otra  por encima de cascadas ( nosotros realizamos esta última).. Son 8 tirolinas y aunque nos divertimos, esperábamos una mayor descarga de adrenalina.